Málaga: La gran insatisfecha con el centralismo andaluz

Por Antonio Méndez, director de 'Málaga Hoy'

Villalobos, De la Torre y Aparicio, los tres alcaldes de Málaga en democracia, en el 25 aniversario de los ayuntamientos democráticos. / Guerrero

La segregación de Torremolinos supuso el primer desencuentro con la Junta. A la provincia se le ‘asignó’ el título de motor económico de Andalucía para equilibrar el político de Sevilla.

Málaga sufre 22 temporales al año como término medio. Sobre todo  de diciembre a febrero, así que en primavera lucha contra el reloj para regenerar a tiempo sus playas y superar el primer examen turístico de la Semana Santa. Un desafío crónico, casi como la relación política entre esta provincia y la autonomía, marcada por una sucesión de borrascas en sus treinta años de historia.

Al inicio, con la luz verde de la Junta a la segregación de Torremolinos de la capital en 1987, la comparación permanente con Sevilla tras las inversiones de la Expo del 92, el retraso en la llegada del AVE o las dudas por  la coexistencia del PTA y Cartuja 93. Ahora, por las promesas incumplidas del megahospital o el tren litoral a la Costa, que nunca partió de la estación de promesa electoral. Siempre, con los planes generales y las reticencias urbanísticas de la Comunidad. Problemas heredados como el del saneamiento integral o el déficit hídrico, que han avanzado poco tras asumir Andalucía en 2005 sus competencias. Y un conflicto Guadiana, el del estatuto de capitalidad que reclaman de forma recurrente los alcaldes del Guadalquivir y que inmediatamente replican los del Guadalmedina. Sostienen éstos que las ventajas administrativas de la capital andaluza provocan suficiente desequilibrio económico como para acrecentarlo.

Una Málaga rebelde, pero con causas. Casi sin órganos representativos de la región. Y el que tenía, la Confederación Hidrográfica del Sur, lo perdió. Los escasos periodos de tregua han sido insuficientes para que amaine una tormenta perfecta de quejas y de sentimiento de agravio ante el centralismo. Un caldo de cultivo ideal que ha alimentado los localismos. “La centralización enorme, brutal, en una región tan grande ha sido un gran error”, asegura el alcalde de Málaga, el popular Francisco de la Torre. La cohabitación durante 17 años entre un ejecutivo del PP en la principal ciudad de la provincia y uno regional del PSOE explican muchas disputas de las suscitadas. Las críticas por un trato discriminatorio se incrementaron desde que Celia Villalobos alcanzó a la Alcaldía de la capital en 1995. Después, a veces,  se han visto posiciones próximas al victimismo. En este escenario la pugna política siempre ha estado presente cuando era necesaria la colaboración para poner proyectos en marcha. El paradigma es el Metro, la infraestructura más importante que ejecuta la Junta y que los últimos seis años se ha discutido centímetro a centímetro con las sospechas mutuas de que se quería utilizar como arma arrojadiza para desgastar al adversario.

Pero también el periodo anterior de gobierno municipal socialista, con Pedro Aparicio al frente, fue especialmente convulso en la colisión permanente de intereses entre las dos administraciones. “La Junta es una administración centralizada y eso provoca un sentimiento de centralismo y una visión poco general de Andalucía y menos del litoral, pero el PP ha convertido la denuncia del agravio en un caso político y populista de localismo frente al Gobierno y al PSOE”, mantiene José Asenjo, estrecho colaborador de Aparicio, fue parlamentario y número 2 del PSOE andaluz. Sonada fue la decisión de Cultura de abrirle un expediente al Ayuntamiento de Málaga por los daños causados en una muralla nazarí, en las obras para construir en el centro el aparcamiento de la Plaza de la Marina. “Desde el punto de vista económico y empresarial Málaga ha tenido los mejores años de su historia. Es cierto que por la propia dinámica de la sociedad, porque desde el punto de vista institucional la construcción de la autonomía ha podido representar alguna pequeña rémora”, defiende Manuel Atencia, portavoz del PP en la Cámara autonómica entre los años 93 y  99. Cree que en esa época se trabajó para que Málaga se sintiera a gusto con la autonomía y se logró.

Aquel primer año de gobierno andaluz en 1982, la temperatura media en la provincia alcanzó los 17,6 grados y 68 días fueron lluviosos. Pero el termómetro nunca subió de cero al analizar los vínculos entre el PSOE de Málaga y el PSOE andaluz. El primero había apostado por Plácido Fernández Viagas, el presidente de la preautonomía y se encontró con un Gobierno comandado por Rafael Escuredo. En aquel Ejecutivo no figuró ni un sólo consejero malagueño. No fue hasta tres años después cuando se produjo el estreno de Enrique Linde en Gobernación, ya con José Rodríguez de la Borbolla como mandatario. Pero nunca escampó en esa pelea entre los socialistas de las dos agrupaciones. “Estábamos más cerca de Madrid que de Sevilla”, resume Linde. En su etapa de consejero se desencadenó un tornado institucional que ha dejado muchas secuelas. La Junta tramitó la segregación de la barriada de Torremolinos de Málaga. La capital de la Costa del Sol vio frenada sus aspiraciones de superar los 600.000 habitantes e incluso alcanzar a Sevilla como ciudad más poblada de la Comunidad. Perdió los importantes ingresos que generaba el sector turístico e incluso barrió de su territorio su palacio de ferias y congresos, que pertenecía al nuevo municipio, el cien de la provincia. En 1982, Linde presidía la Diputación, ahora, la Autoridad Portuaria de Málaga, un cargo a propuesta del Gobierno andaluz.

“Debió realizarse un proceso de descentralización inmediata, hubiera sido un ahorro y mucha más cercanía. Aún hoy me parece inconcebible que no se hayan transferido las competencias en vivienda, política social o deportiva”, destaca De la Torre que nunca se ha recatado de proclamar que a Málaga le habría ido mucho mejor como autonomía uniprovincial. Tanto él como su antecesor socialista, Pedro Aparicio, siempre han recordado que la urbe malagueña es la única ciudad española de más de medio millón de habitantes que no es en España capital de comunidad autónoma. Otra razón que explica la dificultad de este encaje provincial en el modelo. De la Torre fue consejero de Economía en la preautonomía, junto al socialista Carlos Sanjuán y el comunista Tomás García, y manejó un presupuesto de cien millones de pesetas.

Málaga, sin embargo, fue la provincia andaluza que lideró el movimiento por la autonomía. Basta recordar el medio millón de personas que se echaron a la calle en la manifestación del 4 de diciembre de 1977, en la que perdió la vida por varios disparos de la Policía el joven malagueño Manuel José García Caparrós, lo que dio lugar a tres días de disturbios muy importantes. “Andalucía conquistó la autonomía con sangre de Málaga”, rememora Antonio Romero, con 25 años en 1982, el diputado más joven del primer Parlamento andaluz. Un año después, once partidos políticos suscribían el Pacto de Antequera en defensa del autogobierno. “La autonomía que reclamábamos en el 77 no es ésta. Hay una estructura administrativa en la cual no nos reconocemos, para eso ya teníamos el centralismo de Madrid”, enfatiza un crítico De la Torre.

“No me subiré al carro de los ayuntamientos mendicantes de la Expo’92″, llegó a manifestar Pedro Aparicio ante el sentimiento de agravio en buena parte de las provincias por la lluvia de millones para Sevilla. El Gobierno de Borbolla decidió atenuar el malestar con la financiación en las capitales de varias actuaciones emblemáticas. En el caso de Málaga, se optó por adecuar el final del cauce del río Guadalmedina y arrancó la recuperación del Teatro Romano.

“La Expo fue una gran idea de Pepote”, asegura el malagueño Carlos Sanjuán, que alcanzó la secretaría regional del PSOE en 1988 y que tres años después trajo a Manuel Chaves para acabar con la etapa de José Rodríguez de la Borbolla. “Málaga se benefició de aquel esfuerzo inversor, desde las rondas hasta el nuevo aeropuerto”, afirma  Sanjuán y afirma que la autonomía ha sido extremadamente positiva para ella. Pero los recelos levantados tras la muestra prosiguieron el día después con otra competición por los nuevos parques tecnológicos. El PTA nació en suelo municipal con el auspicio de la Junta. Cartuja 93 en Sevilla al amparo de los incentivos fiscales del Gobierno central. Varios miles de personas reclamaron en  Málaga tras las pancartas la protección del Ejecutivo de Madrid a la tecnópolis de Campanillas. La Junta incluso aceptó que el organismo lo presidiera el alcalde Aparicio, pero tras la derrota socialista nunca más dejó que ese cargo lo ostentara un alcalde del PP. Hoy las 562 empresas del recinto tecnológico facturan 1.600 millones y son la gran esperanza ante la pesada crisis. Sanjuán liga este proyecto a la decisión “algo artificiosa” entonces de repartir el juego autonómico. El político, en Sevilla, el jurídico para Granada y el económico para Málaga. Unicaja sería el símbolo de aquella estrategia.

El museo Picasso, en especial, y la Ciudad de la Justicia que permitió la reunificación de toda la planta judicial son las otras dos grandes actuaciones que llevan el sello del Ejecutivo andaluz en este periodo.
Pese a todo, la lluvia fina de la disputa política si ha calado ha sido  hace poco. Un sondeo de la empresa Ipsos para el Grupo Joly, publicado el 28 de febrero de 2005, con ocasión del primer cuarto de siglo desde que Andalucía exigió el autogobierno, reflejaba que los malagueños figuraban en los puestos de cabeza en el entusiasmo con la autonomía. Tres de cada cuatro consultados defendían que el Estatuto había servido para mejorar la situación económica y la vida de los andaluces. En estas tres décadas, la provincia ha pasado de un millón de habitantes en 1981 a casi 1,7 millones ahora, con casi 300.000 extranjeros. Pese a que la Encuesta de Población activa reflejó que el número de parados superó en 2011 los 250.000, la tasa de actividad ha aumentado en 13 puntos desde 1980 y se ha duplicado la de las mujeres. Al comienzo de la autonomía apenas estaban en disposición de trabajar en Málaga una de cada cuatro. Ahora es una de cada dos, según el análisis del Instituto de Estadística de Andalucía. Sin embargo, el modelo productivo se ha ido decantando hacia un bicultivo de la construcción y el sector servicios. El PIB de la provincia alcanzaba en 1980 los 1.800 millones de euros. El sector primario aportaba el 7,6%, la industria, el 13%, la construcción, el 10,6% y los servicios el 68%. En 2008, el PIB superaba los 28.500 millones, la correspondencia del sector servicios era del 78,4% y la construcción alcanzaba casi el 15%. El sector primario representaba menos de un 2% y la industria no llegaba ni al 5%.

En tres décadas, la población analfabeta mayor de 16 años pasó del 12% a menos del 4%. La tasa  de estudios superiores ha crecido del 4,5% a más del 19%. Málaga que en 1980 disponía de 1,8 médicos por cada mil habitantes alcanzó 4,1 en 2009. Los centros de atención primaria crecieron de 32 en 1986 a 179 y se han duplicado los hospitales. Pero en camas por habitantes está a la cola de Andalucía.

En 1982 no había autovías ni autopistas. Ahora se han construido casi 400 kilómetros. Pero los primeros los inauguró el entonces rector José María Martín Delgado. Pedro Aparicio se negó a cortar la cinta. El Ayuntamiento, que había expropiado los suelos, entendía que era tan dueño de la carretera como la otra administración y no aceptó que cursara en solitario la invitación al acto. La desavenencia no era con la Junta sino con el ministro de Obras Públicas José Borrell.

Del todopoderoso Sanjuán al incombustible Romero

Ahora sería impensable y en aquella época no sucedió nada llamativo. La suma provincial estaba más diluida y se actuaba  más en clave andaluza”, reflexiona Enrique Linde sobre la ausencia de malagueños en aquel primer Gabinete de Rafael Escuredo en 1982. Él fue el primer consejero de Málaga y accedió ya con el Gobierno del presidente José Rodríguez de la Borbolla. La división interna entre los socialistas andaluces terminó por provocar la defenestración de éste a manos de otro malagueño, Carlos Sanjuán, secretario del PSOE de Andalucía entre 1988 y 1994.

El número 3 de facto del socialismo, tras González y Guerra, se fajó en la batalla andaluza porque Borbolla “empezó a instrumentalizar la Junta para controlar el partido”. La cohabitación entre ambos duró sólo dos años. El líder socialista apostó por un cambio en la presidencia y propició el desembarco de Manuel Chaves en aquellas primeras elecciones autonómicas separadas de 1990.

Cuatro años después, su agrupación, el PSOE de Málaga, sufría su primera derrota en las urnas autonómicas a manos de un PP comandado por un joven abogado, Manuel Atencia, que había iniciado el camino al centro de su partido y sustituido en los pueblos a los tradicionales líderes de AP. Atencia se convirtió desde entonces en mano derecha de Javier Arenas , portavoz en la Cámara autonómica (1994-1999) y vicepresidente popular (1996-1999). Una carrera casi paralela a la de su homólogo socialista José Asenjo, vicesecretario del PSOE andaluz con Manuel Chaves (1994-2000) y clave en el triunfo en el 35º congreso federal de Zapatero, dos días después de sufrir un atentado de ETA. El comunista malagueño Antonio Romero llegó en 1982 al Parlamento como el diputado más joven. Luego fue senador, parlamentario nacional, concejal y regresó como ponente de IU en el último estatuto de Andalucía. En Málaga se abrió en 1976 el primer congreso andalucista que desembocó luego en la creación del Partido Socialista Andaluz, con el malagueño Miguel Ángel Arredonda en su dirección colegiada. Estaba de diputado en el Congreso en el golpe de Estado de 1981. Pero en estos 30 años, la provincia sólo ha aportado al Gobierno de la nación dos ministros: Celia Villalobos y Magdalena Álvarez. Eso sí, a diferencia de 1982, el último Ejecutivo andaluz cuenta con dos consejeros: Alonso y Plata.

17 Respuestas a “Málaga: La gran insatisfecha con el centralismo andaluz”

  1. MARI dice:

    Malaga la siempre olvidada y la que todos desean, si viviéramos en un país justo la capital de Andalucía seria málaga, si fuera una comunidad justa málaga seria la provincia que todos quieren invertir, pero como es un país injusto y una comunidad injusta todo se va a Sevilla para tener a los sevillanos contentos, si hay que montar una empresa grande en Malaga todos son trabas en Sevilla no hay, si hay que hacer el puerto mas grande en Malaga todo es trabas y poca inversión en Sevilla se dreno el río de nuevo para que siga teniendo perdidas astilleros, si fuera un mundo justo málaga estaría a la vanguardia de Europa, gracias a dios que los políticos de Sevilla no dominan el clima si no se lo llevarían a Sevilla.

  2. Gerardo dice:

    ¿Málaga motor económico? por favor no me hagan reir. A los datos me remito.

    En Málaga solo hay camareros y peones, hay poquísimas empresas grandes con sede en Málaga. Si tan importante es el turismo, que alguien me diga una sola cadena hotelera importante con sede en Málaga. Lo dicho, solo hay acomplejados, y lo sé muy bien.

    Por cierto, que nadie se me enfade.

    • Andaluz dice:

      Si no quieres que nadie se te enfade, no faltes al respeto, y me encantaría que me dijeras un listado de empresas, importantes centralizadas en Sevilla y no en Madrid o Barcelona, im….il, y no te me enfades eh?

  3. javo dice:

    No tiene razón los de Malaga por que para agrabio comparatibo en Andalucia lo único que cuenta son Malaga y Sevilla para los demás las migajas es de vergüenza

  4. andaluz dice:

    Omiten que el Ayuntamiento de Torremolinos lo suprimió una Dictadura y lo mantuvo extinguido otra. La Democracia respetó la decisión de los ciudadanos de Torremolinos: en eso consiste. Omiten el coste BRUTAL de regenerar playas artificiales todos los años, los inventos de la Junta: nuevo Palacio de Exposisciones, Museo Picasso, PTA: creado sólo para sabotear Cartuja, Metro construido a costa de parar el de Sevilla, subvenciones al aeropuerto, sabotaje a la Capitalidad Cultural de Córdoba y a su Cajasur…

  5. remi dice:

    Mucha envidia contra Sevilla es lo que hay en Malaga. Siempre pidiendo, siempre protestando. La provincia de Malaga se creo a costa de territorio sevillano. De hecho, las comarcas mas prosperas, eran territorio historico de Sevilla. Y no estan contentos.

    • Andaluz dice:

      Jajajajajajajajajajaja, tu eres historiador no? jajajajajjajajajajajajajaj

      Que bueno macho

  6. el otro Alejandro dice:

    ¿Centralismo andaluz? Supongo que se refiere al único existente, ese centralismo con sede en la victimista y llorona Málaga, que pretende ser la única que cuente para la Junta. Como ejemplo podemos ver el de la Consejería de Turismo, para la que parece contar únicamente la Costa del Sol.

    • Delasafueras dice:

      No es la única, esque acapara más del 40% del negocio total del turismo andaluz. Base de la recaudación a las arcas de la comunidad.

  7. antonio dice:

    Es necesario que las cuatro provincias orientales se unan para exigir que los presupuestos se repartan equitativamenten entre todas y cadas una de las las provincias andaluzas y que no recaiga la mayor inversión en una sola provincia, así como el mayor poder, sometiendo a todas las demás. las infraestructuras y la vertebración de Andalucía así como las comunicaciones con las diferentes comunidades debe ser para todos por igual. Andalucía tiene un gran potencial en elaboración de productos delcampo y en energías renovables.

  8. Antonio 62278 dice:

    ¡Vámonos que nos vamos! Pocos, pobres y mal avenidos, gracias a políticos y adláteres. ANDALUCIA IMPARABLE, hacia el abismo, claro.

  9. Una pena dice:

    Una pena que, como siempre, en un artículo sobre Málaga se hable menos de ella que de Sevilla.
    Suele ocurrir.
    Los malagueños, empezando por el autor del artículo, deberían reflexionar. No llegarán a ningún lado con el victimismo.

  10. Solrac dice:

    Málaga será lñibre cuando seamos una región autónoma libre de parásitos que se han lucrado a nuestra costa, sí tenemos que hablar de los sevillanos porque vuestra envidia y parasitismo nos ha hartado, pero afortyunadamente, cada vez somos menos andaluces y más malagueños y españoles, sevillanos y andaluces quedaros con vuestra autonomía subdesarrollada de subvenciones, EREs, PER, miles de funcionarios, ADIOS Sevillalucía ADIOS

  11. [...] reciente reportaje de  este periódico sobre la aportación malagueña a la construcción regional, en el 30º [...]

  12. Uno del Mediterraneo dice:

    Málaga; después de treinta años de Autonomía y viendo que es un fracaso, treinta años de promesas incumplidas y ro-bo de organismos, lo que tiene que hacer es pedir un referéndum e ir por su propia autonomía, a la que tenemos derecho según la Constitución. La provincia de Málaga tiene más habitantes que: Aragón, Murcia, Extremadura, Asturias, Cantabria, Baleares, Navarra y la Rioja. Por cierto los pueblos que le agregaron a esta provincia, fueron los que le habían quitado antes.

  13. Andaluz dice:

    Queridos todos y todas, Sevilla vs Málaga o viceversa me da igual. No entremos en discusiones tontas, hablar de esto ya suena a rancio, es sencillo. Málaga es el motor de Andalucía, y Sevilla la Capital, pues vale. Muy bonito muy justo, todo lo que queramos, pero el caso es que cuando llega la hora de la verdad, es decir cuando hay que contabilizar la entrada de turismo, la entrada de dinero, cuando hay que contar con la realidad, es que todos los turistas del mundo mundial llegan los meses de Junio, Julio, Agosto y Septiembre y escogen Sevilla, por su clima templado, por su gente, que es la más grasiosa del mundo, por sus playas preciosas en Mazagón, Matalascañas y Lepe. Es esta la razón por la que en Málaga tenemos un aeropuerto de mierda, frente a ese gran Aeropuerto Sevillano, que promoviendo la conciliación laboral cierra por las noches, desviando por supuesto los aviones a Málaga. Es por eso que tenemos en Málaga decenas de miles de vuelos más que Sevilla, porque nos desvian sus vuelos aquí y desde aquí los mandamos en autobús.
    Es por eso por lo que el AVE ha tardado en llegar a todos sitios más de 18 años. Tiene huevos que el AVE a Barcelona se haya impulsado a posteriori que el de Sevilla. Ah, es verdad es que allí se celebró la EXPO, ese entramado deficitario y llenabolsillos que se hizo allí y que duró seis meses. Es que no entiendo como la Alhambra de Granada puede tener más visitas que la Catedral de Sevilla, o su Torre del Oro, que es una cosa magnífica, o la plaza de la Maestranza, que no deja de ser una puñetera plaza de toros. y por supuesto no comparemos el centro de Sevilla mucho más rico y vivo que el de Córdoba o Cádiz por ejemplo, o el Guadalquivir, ¡que río!, navegable, con un puerto, que vamos ya le gustaría a Algeciras, o Almería. No nos engañemos, Sevilla es Sevilla, y tiene un color especial, y que decir de la que sin duda está por encima de todas, la Semana Santa, folclórica como ninguna, y por supuesto la Feria de Abril, abierta a todos, cercana, para disfrutar, si no llueve claro. y que decir de las grandes empresas instaladas allí centralizadas a nivel mundial como…. bueno no me acuerdo pero habrá cientos seguro, si es Sevilla coño. Señoras y Señores, esto es Andalucía Sevilla y siete más. Pues señores políticos, Sevillanos y trianeros todos, esto es Andalucía somos ocho y aquí hay que mamar.

  14. JR3 dice:

    Si le quitamos a Sevilla los miles de funcionarios de la Junta que están allí por “deditis” política, Sevilla se hundía. ¿Cuáles son los recursos de Sevilla? Pero si Sevilla no fuera Capital impuesta de andalucía se le irían miles de empresas que tienen sede en Sevilla sólo por hecho de que la Junta y todos sus departamentos están allí y les sale más rentable que estar en el lugar de su sede. Pero si ese es el chollo y todo el mundo lo sabe. Lo que hace falta es voluntad política de repartir en Justicia lo que cada Provincia se merece y Málaga es el motor financiero de Andalucía evidentemente. Hasta en Población, habiéndonos quitado Torremolinos, hemos pasado a Sevilla. Q Sevilla se quede con el “arte” y los “miarma”, q de eso comen.

  15. Se obvia en el artículo el siguiente hecho; Torremolinos se unió al municipio de Málaga porque no podía hacer frente a una deuda. La ley española impide que un municipio se obtenga la segregación del municipio cuando haya mediado pago de deuda del ayuntamiento al que se unió. Eso, querido director de Málaga hoy, se lo pasaron por el forro sus amigos socialistas de la Junta.