Funcionariado (y II): Una estructura heredera del XIX

Por Ignacio Martínez. Director adjunto del Grupo Joly

En la preautonomía, en el Pabellón Real de la Plaza de América de Sevilla había diez personas. Era la prehistoria de la autonomía. Entonces vino la primera transferencia: las denominaciones de origen.Y tras la formación del primer Gobierno autonómico en 1982, en la comisión de transferencias se empezaron a negociar los traspasos de personal para las recién estrenadas competencias.

Fue el momento de decidir un nuevo modelo de administración, distinta a la del Estado. Más moderna, ligera y flexible; por puestos y no por cuerpos. Pero ese debate no se produjo con intensidad y fracasó. Además, Cataluña empezó a construir su estructura a imagen y semejanza de la estatal.

Así que Andalucía también emprendió ese camino. Los paquetes de transferencias tenían desequilibrios. Por ejemplo, había muy pocos jefes de servicio, porque no los había en las delegaciones provinciales. Y el personal laboral transferido tenía 150 convenios distintos.

En 1984 el ministro Moscoso hizo una nueva Ley de Bases de la Función Pública del Estado, que actualizaba la antigua del 64. Pero esa ley no adecuó la administración a los tiempos modernos, probablemente para no indisponerse con los funcionarios. Se mantuvo el sistema de cuerpos heredero de los diseños originados en el siglo XIX, de clara tradición napoleónica.

Ese era el escenario en el que se abordó la Ley de la Función Pública regional. El Gobierno andaluz le encargó la redacción a Alejandro Nieto, eminente catedrático de Derecho Administrativo. Convertido su texto en proyecto de ley (la Ley 6/1985) llegó al Parlamento andaluz, en donde no encontró receptividad para convertirse en una ley de puestos. El grupo de Alianza Popular tenía en su dirección a varios abogados del Estado proclive al sistema de cuerpos. Tampoco estuvo por ninguna innovación el resto de los grupos. Y en la misma posición estaban los sindicatos CCOO y UGT.

En esa época se redactó el borrador de una futura relación de puestos de trabajo que incomodó a casi todos los consejeros, que preferían no tener un corsé administrativo. No prosperó. Se hizo, sin embargo, un convenio colectivo único para los laborales, que unificaba los 150 con los que habían llegado.

Empezó a continuación la fase de los decretos ad hoc y el aluvión de los interinos sin una convocatoria expresa del puesto de trabajo, ni un criterio previo de selección. Igual pasó entre el personal laboral. Y una administración que debía haber sido moderna, nació antigua, anclada en el XIX.

Una Respuesta a “Funcionariado (y II): Una estructura heredera del XIX”

  1. andaluz dice:

    Siguen omitiendo que la provincia de España con el mayor porcentaje de funcionarios sobre población total y activa es Granada. También la hipertrofia de delegaciones de la Junta por toda Andalucía, al servicio de redes caciquiles del siglo XIX.