Umh... Aquellas primeras maquetas de Surfin' Bichos en cinta de cassette, su primer epé para La Fábrica Magnética de Servando Carballar, el primer álbum... La del grupo de Albacete, con Fernando Alfaro como cabeza visible, fue una trayectoria imparable que marcó capítulos memorables en el rock español en su salto de los 80 a los 90, cuando de la onda expansiva de la
nueva ola ya no quedaba nada y sobre los hipotéticos efectos de la incipiente explosión indie aún resultaba aventurado pronunciarse.
Y no obstante, resultó una época magnífica. No tanto ya porque los logros artísticos fueran parejos al éxito comercial -esa comba se perdió para el pop nacional y apenas hoy parece que la estamos recuperando-, sino porque entre los primeros hubo un puñado de hallazgos incontestables: Los Bichos, Cancer Moon, The Pantano Boas... Y los Surfin', claro.
Paradójicamente, la disolución del grupo nos brindó más motivos para la alegría que para la tristeza. Sí, por lo menos dos: Mercromina y Chucho. En Mercromina pudo Joaquín Pascual expandir sin límites su enorme talento, luego desbordado, y puede que hasta incomprendido, a lo largo de una discografía imponente -recuerdo con agrado una cita madrileña en plena calle, cuando Gemma del Valle, de Subterfuge, me pasó una copia del primer disco del grupo-. Al poco tiempo, Fernando me mandó una carta y otra cassette. También él estaba de vuelta, ahora como Chucho.
Hoy las noticias me llegan a través del correo electrónico y las maquetas se cuelgan en MySpace. Así me avisaron desde Mushroom Pillow del nuevo proyecto de Joaquín, Travolta, siempre acompañado por algunos de los antiguos Surfin', como Carlos Cuevas. Así me llega también la buena nueva del retorno de Fernando, bajo el nombre de Fernando Alfaro y Los Alienistas.
Resulta que Fernando y otro histórico de la escena, el simpar Mariano Tejera -en su día mánager de los nunca bien ponderados Los Marañones, hombre inquieto vinculado a múltiples proyectos discográficos en la vertiente independiente, de Chewaka a Sinnamon-, han puesto en marcha un nuevo sello cuyo sólo nombre ya quiere decirlo todo: Los Enanos Gigantes.
"Desde Los Enanos Gigantes pretendemos que sean los propios músicos quienes tomen todas las decisiones sobre su trabajo, respetar al máximo la independencia creativa y acortar distancias e intermediarios entre el artista y su público. Queremos, en definitiva, que los músicos sean los únicos dueños de su obra reivindicando el espíritu de la autoedición tan común en el mercado anglosajón", reza el texto que han colgado en
su página web y en
MySpace. Y el aviso no se queda en una declaración de intenciones: "Para lograrlo -añaden-, no hemos dudado ni dudaremos a la hora de adoptar medidas poco convencionales. La primera de ellas será dejar los discos completos para su libre descarga en Internet antes de su puesta a la venta".
De Carnevisión, que será el primer álbum de Los Alienistas, ya se pueden descargar cuatro magníficas canciones en
MySpace, cuatro sobrados argumentos para convencer a cualquier fan de comprarse el disco en cuanto la edición física esté disponible.
¿Se toparán Fernando y Mariano con problemas en esta nueva aventura? Seguro. No faltarán quienes, ni desde la industria discográfica ni desde el lobby autorial, pongan el grito en el cielo. Allá ellos y sus aprietos. Yo, por mi parte, sólo puedo desearles la mejor de las suertes. La razón ya está con ellos.