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Galería de empresarios andaluces por Ignacio Martínez
 
 
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Rafael
Morales Noguera
 

 

consejero delegado
del grupo RM
 
Rafael Morales es el consejero delegado de un grupo de cinco compañías que facturaron 103 millones de euros en 2005 | Su beneficio fue de 6 millones | El 80 por ciento del volumen de negocio lo aporta la empresa constructora | Las otras sociedades se dedican a la agricultura, los áridos, la asistencia hidráulica y el inmobiliario | El grupo tiene 500 trabajadores | Su actividad se desarrolla en España, Portugal y Rumania
 
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“Los que no cumplen la ley hacen competencia desleal a los demás”  
 
 
Acaba de comprar una empresa rumana dedicada a obra civil. Ha iniciado así su implantación en Europa del este.
¿Por qué han elegido Rumania?
–Este país va a tener en los próximos años un desarrollo grande en obras públicas, con más de 13.000 millones de euros de fondos europeos para infraestructuras. También estamos en el sector inmobiliario, con una cartera de suelo en Bucarest, que nos permitiría hacer en cinco años 6.000 viviendas.

Hasta ahora ¿cómo han hecho diversificado su actividad?
–Rafael Morales es la constructora. La empresa que creó mi abuelo y amplió mi padre. ATH, asistencia técnica hidráulica, se dedica a la puesta en riego de fincas o actuaciones
 
El empresario, en la central de RM, en la salida de Huelva hacia Portugal
  CAMINO DE PORTUGAL. El empresario, en la central de RM, en la salida de Huelva hacia Portugal.
Fotos: Josué Correa
 

ambientales, y es la compañía del grupo que lleva el I+D+i. Geasur gestiona áridos. EITS agrícola se lleva una ganadería de cerdo ibérico, cultivos tradicionales y cítricos.

¿Y hacen la distribución?
–Hoy en día lo difícil no es producir, sino comercializar. Para los cítricos creamos una empresa de distribución con varios socios y vendemos en toda Europa. En Huelva se acostumbra a vender en finca a compañías intermediarias valencianas. Nosotros creíamos que debíamos hacer nuestros propios canales de distribución. Nuestra quinta compañía es Occidental, la inmobiliaria del grupo, que tiene la gestión separada de la constructora.

¿Cuánto gastan en I+D+i?
–Depende. Ahora tenemos un gran proyecto de investigación sobre aprovechamiento de algas para farmacia, en el que invertiremos un millón de euros. Estamos en la Corporación tecnológica y tenemos mucho interés en investigar, pero también en innovar. En canteras, por ejemplo, lo intentamos con la eliminación de lodos en minería.

Se critica al sector de la construcción por ser poco innovador.
–Pero no es cierto: Nosotros investigamos en el campo medioambiental, en el farmacéutico, en un reciclado de neumáticos y geotextil para la acústica de edificios… Llevamos un año apostando por la energía solar, no fotovoltaico, sino termosolar. Somos una parte de este proyecto, que en total suma mil millones de euros. Esta tecnología está en Estados Unidos, Israel y Alemania y queremos algo distinto.

Investigan en energías alternativas, ¿cree que España debe seguir con la moratoria nuclear?
–Las energías alternativas están muy bien, pero sólo suponen un 10 ó un 20 por ciento del consumo. Con las medidas de seguridad necesarias, habría que apostar por la energía nuclear también. Es temerario depender sólo del petróleo.

Desarrollo Andaluz
  “La entrada en la UE es lo mejor que nos podía pasar. Tenemos un bienestar superior a otras zonas con mayor PIB per cápita”  
  Huelva ha crecido muchísimo estos años.
–Era la gran desconocida de Andalucía, por su situación periférica. Tenía malas comunicaciones hasta hace poco. El desarrollo ha venido de la mano de la autopista Sevilla Ayamonte y del puente con Portugal. El turismo de Huelva se apoya mucho en el aeropuerto de Faro, que ha acortado la distancia a cualquier lugar de Europa.

¿Es partidario de la autovía de Huelva a Badajoz?
–Desde luego. Tenemos que conectar directamente con Extremadura. Hoy se tarda de la Sierra de Aracena a Sevilla la mitad que a Huelva.

¿Cómo ve a Andalucía desde aquí? ¿El localismo impide construir la comunidad autónoma?
–No creo que haya unos recelos fundados, ni demasiado fuertes dentro de Andalucía. Hay los que puede haber en una familia. Andalucía ha cambiado una barbaridad. A Huelva han llegado inversiones importantes, que han transformado la provincia. Y no creemos que nos traten peor que a otros.

¿Hay un sentimiento potente de ser andaluz?
–Cuando coincido con andaluces fuera de España se siente uno andaluz. Todo el mundo coincide en que tenemos una calidad de vida tan alta, que no le gustaría vivir en Madrid o en Cataluña.

Lo que quizá supone un problema para la movilidad dentro de la empresa.
–Ese es un problema para la expansión de las empresas andaluzas. Cuando le dices a un andaluz de tu personal que se vaya a Cataluña, Rumania o Canarias y te dice que no se va. Puede ser porque aquí se vive muy bien o porque no tenemos costumbre de irnos fuera.

¿Le da envidia que en Baleares, Valencia y Aragón los estatutos se hayan hecho por consenso?
–En todos los órdenes de la vida el consenso es fundamental. En el empresarial y en el político. Resultaría ridículo que no nos pusiéramos de acuerdo sobre el estatuto. Si haces un negocio, consigues firmar un contrato y una de las partes no está de acuerdo, no es un buen negocio. Al final habrá problemas.
Rafael Morales Noguera
  ¿Qué opina de la entrada de España en la Unión Europea?
–Es lo mejor que le podía pasar a España. No sólo por la estabilidad económica, sino por saber dónde estamos. Y para Andalucía más todavía: no tiene nada que ver con la de hace 20 años. Tenemos un bienestar superior a otras zonas de España, con un PIB per cápita mayor.

Usted está invirtiendo en Rumania. Es obvio que le parece bien que la UE se amplíe.
–No hay duda que las ampliaciones de la Unión Europea son oportunidades de negocio. Pero la entrada el año pasado de 10 países de golpe hay que digerirla todavía. Es lógico que entren ahora Rumania y Bulgaria. Pero países de la antigua URSS o Turquía hay que pensárselo mucho. La UE no está de momento para más ampliaciones.

¿Cómo nos ven en Rumania a los españoles y a los andaluces?
–Somos el espejo en el que se miran, porque creen que España estaba en una situación muy parecida a la suya cuando entró en 1986. También admiran lo bien que hemos gastado los fondos europeos. Y en cuanto a los andaluces, nos identifican perfectamente: Sevilla, la Costa del Sol. Unos judíos rumanos que me hablaban de Córdoba como una de las mecas de su cultura.

Hay la queja sobre el sector de la construcción, de que corre pocos riesgos y gana mucho dinero.
–En el sector inmobiliario se corren riesgos, se invierte mucho dinero. Hay inmobiliarias que les ha ido mal y han cerrado. Pero, en los últimos años, han entrado multitud de empresas y personas de fuera, que han distorsionado el sector. No es bueno cuando una actividad tiene un boom tan grande, que todo el mundo quiera entrar. De pronto, todas las empresas tenían una división inmobiliaria y todo el que tenía dinero lo metía en el inmobiliario. Eso ha encarecido el mercado.

¿Por qué ha subido tanto el precio de la vivienda en España?
–La materia prima, que es el suelo, que está muy cara. Se tardan muchos años en tener un suelo con toda la documentación. Y después ha habido una demanda muy importante, que ha subido los precios.

¿Qué opinión tiene del desarrollo de las leyes urbanísticas que está haciendo la Junta?
–Cuanto más claras estén las reglas de este negocio, mejor. Las estamos reclamando los empresarios. Pero los cambios en las leyes, como ha ocurrido con la de VPO, dan inseguridad. O que estén saliendo los planes subregionales, sin estar aprobado el plan territorial de Andalucía. Esa sucesión de errores, tardanzas o cambios, produce incertidumbre.

Este es un sector bajo sospecha. Hemos visto esta semana detenidos a empresarios de Córdoba, Granada o Málaga relacionados con la corrupción en Marbella.
–No creo que haya empresarios mejores o peores en este sector que en otros. Eso sí, el inmobiliario trata más directamente con la administración, porque la materia prima es el suelo y los planes generales los hacen los ayuntamientos. Por eso parece que hay más connivencia.

Este es un caso de corrupción, que inicia un partido antisistema, dominante en Marbella. Si hay advenedizos en el sector, también los hay en la política.
Me preocupa nuestra imagen en España y en el extranjero. El turismo va a seguir siendo uno de los motores de nuestra economía y al final fuera de España no se sabe si el problema es en Marbella o en toda Andalucía. Y la costa de Cádiz es está al lado de Málaga. Al final, la imagen que queda es que en la costa española hay corrupción y mafias. Hay que tener cuidado, porque nos podemos cargar un sector esencial para nuestra economía.
También los empresarios honrados están perjudicados por los pillos que se meten en el negocio.
–Los empresarios pensamos que las leyes están para cumplirlas. Y el que no las cumple hace competencia desleal a los demás. No sólo por la corrupción, también por la inseguridad en el trabajo o la ausencia de transparencia. Va a venir bien para limpiar el mercado, pero tiene que quedar muy claro que no es algo normal. Esto es el garbanzo negro o una anécdota dentro del sector. No podemos juzgar a todo el inmobiliario por este caso, como tampoco al sector de la minería por el caso de Boliden o al de la pesca, porque es hunda un barco.
 
ENERGÍA
 

“Con las medidas de seguridad necesarias habría que apostar por la nuclear. Es temerario depender sólo del petróleo”

 
¿Dónde cree que está el futuro económico de Andalucía?
–Nuestra fortaleza va a estar en turismo, ocio y servicios. Es el pilar fundamental de nuestra economía, pero tenemos también que desarrollar la industria y la agricultura. Y afianzar a la población rural. En especial en las zonas de sierra hay que darle una salida económica a la gente para que siga allí. Tenemos que innovar en muchos sectores. Aunque traslademos la producción a países con costes salariales más bajos, tenemos que retener aquí diseño, comercialización y el know how. Si aspiramos a tener una población con calidad de vida, eso lo da un sueldo por un puesto cualificado. Lo demás, lo haremos fuera.

¿Y cómo ve la salida profesional de los universitarios? ¿Qué opina de los mileuristas?
–En la universidad deberíamos establecer un buen sistema de prácticas en las empresas, que compagine trabajo y estudio. En cuanto a los sueldos bajos, es lógico. Para la empresa, contratar un universitario sin experiencia es más una carga que una ventaja. Una persona que se está preparando debe tener un sueldo bajo. Pero debe durar estrictamente el periodo de formación.

¿Es partidario de que los recién licenciados hagan un master o que se pongan a trabajar?
–La formación es fundamental, en todo caso. El master, creo que es mejor cuando se tiene alguna experiencia práctica. También veo fundamental salir al extranjero. Admiro a los muchachos que con la carrera recién terminada se van a otro país y se ponen a trabajar. En mi último viaje a Rumania los he visto: Los españoles están comprando fincas allí y van ingenieros agrícolas. Muchos, de Córdoba.

Ha destacado usted la importancia de la distribución propia.
–Estamos generando una industria andaluza, con inversiones muy grandes, para competir contra oligopolios mundiales que tienen controlado el sector de la construcción. Por ejemplo, hemos creado una joint venture para fabricar geotextiles para la construcción. Se trata de negocios que se apoyan en el autoconsumo. Geotextiles no se fabricaban en España y todos los suministradores eran multinacionales. Es una tela que se usa en las carreteras para que no se mezcle una tierra con otra. Nos decidimos a ir por todo el mundo y entonces las multinacionales bajaron los precios aquí. Tener tu propia red de comercialización es fundamental en esa coyuntura. Nos pasó lo mismo cuando montamos con Sando, Vera y un grupo de andaluces la primera fábrica de cemento en Antequera. Nos echaron un pulso, hasta que vieron que aguantábamos.

Esta cementera compraba el clinker en Rumania.
–Comprábamos en distintos países. Ahora estamos terminando los trámites ambientales, para montar una cementera completa en Granada, en el Marquesado. Y como somos los mayores consumidores en Andalucía, montamos una distribuidora de asfaltos, que adquirimos en Venezuela. Como vimos que el cuello de botella era el transporte, compramos dos barcos asfalteros para traerlo nosotros. Tenemos los depósitos en Puerto Real.

España tiene multinacionales como Endesa o Telefónica. ¿Tiene personalidad para ir por el mundo el empresario español?
–El empresariado español se mueve en este momento por Europa como el resto de los europeos. Es más, nos tienen una consideración por encima de nuestras posibilidades. Se han hecho muchas compras e inversiones. Vas a un sitio y te dicen ‘un empresario español ha comprado esta cadena comercial’, ‘este banco lo ha participado un banco español’, ‘la esquina de esta plaza la ha comprado una compañía española’. Tienen una idea más elevada de España que la que nosotros mismos tenemos.