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Fernando
Giménez Alvear
 

 

Consejero delegado de alvear
 
Fernando Giménez Alvear dirige una empresa que facturó 12 millones de euros, en 2006 | Estas bodegas de Montilla producen cinco millones de litros al año, de los que exporta dos millones | Sus principales mercados exteriores son Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Holanda y Alemania | También producen tintos en Alange (Badajoz), en donde tienen 100 hectáreas de viñas | Dan empleo a 70 trabajadores
 
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“Andalucía ha mejorado tanto que se ve el futuro con más optimismo”  
 
 
Es una de las empresas más antiguas de Andalucía, con casi tres siglos. Su vino Pedro Ximénez 1830 es mítico. Y su marca, un símbolo de la pujanza de las ciudades medias del centro de la región.
¿Por qué es tan famoso su Pedro Ximénez?
–Tenemos soleras viejas de Pedro Ximénez, y hay muy pocas en Andalucía. En Montilla, en Jerez, incluso en Málaga. Nuestro Pedro Ximénez 1830 es una solera que se mantiene desde entonces, con muy pocas sacas y rocíos.

¿Cuánto vale la botella?
–Un precio razonable en el mercado sería noventa euros.

Para el gran público, sin embargo Alvear está ligado al Fino CB.
–En los años 70 y 80 hicimos mucha publicidad de CB en la televisión. Aquella fue una época dorada, de grandes consumos. El mundo de los vinos generosos creciendo hasta los 80; pero en los 90 se estancó.

¿Qué le ha parecido la non nata ley del vino? El Gobierno se encontró con una oposición tremenda y retiró su propuesta.
–En el fondo, hay un daño hecho ya. Se ha trasmitido a la sociedad que el vino es perjudicial. Pero el consumo de vino no es el culpable de ninguno de los problemas de alcoholismo que hay en España. En sólo dos o tres décadas se ha pasado de 70 a 20 litros por habitante y año. En
 
El empresario, en la sede central de su compañía, en Montilla
  El empresario, en la sede central de su compañía, en Montilla. Fotos: Salas Portero
 

cambio, los problemas de los jóvenes con el alcohol han crecido. Así que hablamos de cosas distintas. El planteamiento correcto es el de antes: el vino es un alimento.

En Montilla Moriles, ¿las bodegas tienen la suficiente dimensión para moverse en los mercados mundiales?
–En el mundo del vino hay dos estrategias posibles. La primera es la de las empresas que operan en el sector Premium. Una compañía de vinos para operar cómodamente en el mundo, en la economía global, debería tener una producción por encima de los diez millones de cajas. En España desgraciadamente sólo tenemos una o dos en ese nivel.

¿Cuáles?
–Freixenet, que es probablemente la número uno, y en vinos tranquilos, Arco Bodegas Unidas, del Grupo Berberana.

Ninguna andaluza entre ellas.
–No en este volumen. Nuestro modelo se parece más a la otra estrategia posible: la empresa boutique, que intenta obtener productos con mayor margen y una distribución mucho más directa y localizada. Hay empresas de éxito en España, como Vega Sicilia o Marqués de Riscal, que son bodegas de este estilo. La nueva tendencia del Pedro Ximénez puede colocarnos en ese grupo. Las cuestiones intermedias van a tener más difícil la supervivencia.

Hay una frase del diseñador Lagerfeld, sobre los hábitos de consumo: “Me gusta lo barato, me gusta lo caro, lo intermedio no me interesa”. Excelencia o precio.
–Hay una teoría del marketing actual que llaman el nuevo lujo. A la persona que viaja por negocios en primera clase a Asia o Estados Unidos, en su vida particular le encanta conseguir un viaje barato.

Y esto ¿se puede trasladar a la alimentación?
–Hay que hacer productos que sean muy competitivos, especializándose en coste, o productos que tengan mucho glamour añadido de marca o de sensaciones, que es donde nos tenemos que colocar nosotros.

consumo de vino
  “En Estados Unidos está de moda tomar una copa en las discotecas. En Londres cada vez se pide en los pubs menos cerveza”  
  ¿Han innovado mucho?
–Bastante. Hemos sacado vinos con añada, algo que no se hacía.

¿Qué significa eso?
–Hay muchos productos que tradicionalmente eran mezcla de añadas y nosotros los hemos sacado de una sola vendimia fechada. Por ejemplo, con los Pedro Ximénez…

¿Como se hace con los tintos?
–Exactamente. También hemos adaptado el diseño de las botellas y las
etiquetas. En eso hemos sido revolucionarios.

¿Alvear tiene muchas viñas?
–La sociedad tiene alrededor de sesenta hectáreas nada más. Si sumáramos las individuales, sumaríamos unas 300 hectáreas de la familia, que producen la mitad de lo que necesitamos. Esto en Montilla, porque en Extremadura tenemos unas cien hectáreas de la compañía.

El marco de Montilla tiene una dimensión similar al de Jerez.
–En hectáreas, estamos casi a la par. Ahora tenemos 10.000 y en los años 80 tuvimos un máximo de 17.000. Pero en volumen, somos un diez por ciento. En Jerez producen casi el doble por hectárea, y la elaboración con el nombre Montilla Moriles es sólo una parte de lo que se hace en el marco, donde también se elaboran vinos de una alta graduación natural, que se venden a granel.

En Jerez están intentado bajarle la graduación al fino, para que funcione como un vino de mesa.
–Colocar el fino en la mesa es muy antiguo. En casa de mi abuelo y mi bisabuelo, no se bebían tintos. En la comida se bebía un fino joven. Mi bisabuelo decía que era un vino que se tomaba con las tapas y maridaba con cualquier comida.

Siempre se ha considerado un buen aperitivo.
–El problema es que la oportunidad de consumo de aperitivos está desapareciendo. Por las costumbres.

Antes sobraba el tiempo.
-De hecho, en Estados Unidos está mal visto tomar alcohol a mediodía. Tomar una cerveza con la comida, incluso se considera de personas desordenadas, disolutas.
Fernando Giménez Alvear
  En Estados Unidos, como en la mayor parte de Europa el almuerzo no es esa comida española tan ceremoniosa y tan larga.
–Pero aunque sea un almuerzo de negocios, el vino está mal visto al mediodía. Sin embargo, mientras en España el consumo de vinos generosos está bajando, en el resto del mundo está subiendo. Y Estados Unidos lidera este aumento: el americano toma vino en copa, tinto, blanco, generoso o dulce, sin comer. Es muy corriente por la tarde, por la noche, en la terraza, en la discoteca… En ese vino que se toma solo, tenemos un sitio mucho más fácil para los vinos especiales.
Y ¿cunde el ejemplo?
–Ya casi da vergüenza en Londres tomar cerveza en un pub, porque la gente por la noche bebe vino. Dicen que en precio, aunque todavía no en volumen, el consumo de vino en Inglaterra va a superar al de cerveza por primera vez.

Buen augurio para su negocio.
–Lo que deben tener las empresas es una estrategia definida. Es muy difícil mantener una empresa de muchos sin crecer, sin aportarle algo más. Uno de nuestros mayores retos es que los propietarios se sientan orgullosos de pertenecer a una familia que hace el producto especial.

¿Y para eso hay que crecer indefinidamente?
–O crecer en otros sectores. A nosotros, por ejemplo, el proyecto de Extremadura, Palacio Quemado, nos puede permitir duplicar nuestra dimensión en unos diez años.

Otras bodegas andaluzas han diversificado. Se han metido en jamones, agua, refrescos…
–No vamos por ahí. El negocio de los Alvear en el siglo XIX era más importante en aceite que en vino. Tenemos olivares y veo más fácil una aventura en aceite que en otros sectores. O en ciruelas pasas: tenemos unos premios de mitad del XIX en la Exposición Universal de Filadelfia.
Una de las contribuciones del agricultor a la sociedad es conservar el medio ambiente.
–Esa misión conservadora del patrimonio medioambiental se ha esgrimido para frenar la ley del vino. En Andalucía estamos muy acostumbrados a que las cosas sean naturales. Venir de Pozoblanco a Córdoba por Cardeña y Montoro, con un paisaje espectacular, que puede sorprender a los de fuera, pero para nosotros es cotidiano.

La naturaleza es un atractivo turístico añadido para Andalucía.
 
mercado global
 

“Hay que hacer productos competitivos en coste o que tengan mucho glamour añadido de marca o de sensaciones”

 
–Es curioso, porque incluso en los lagares del marco de Montilla Moriles se están empezando a instalar extranjeros del norte de Europa; gente de mediana edad, que compra una pequeña propiedad.

A este residente comunitario le parece que la costa está muy masificada y el centro de Andalucía es muy atractivo.
–Creo que el producto vino hay que venderlo fuera, aquí lo que podemos hacer con nuestra actividad es fomentar la otra riqueza.

Al turista le gusta visitar bodegas.
–Los que viven bien del turista son los que hospedan a esa gente, los que les dan de comer, los que les sirven de guía. Nosotros atendemos a unas veinte mil personas al año. Sin embargo, las ventas totales de la tienda son unos 15 millones de pesetas, una cantidad pequeñísima.

Y ¿cómo ve el desarrollo de Andalucía en los próximos años?
–Hay que reconocer que Andalucía ha cambiado muchísimo en los últimos 10 o 15 años. Córdoba es una ciudad que se ha transformado completamente, que se ha hecho mucho más moderna, que tiene avenidas y negocios distintos. Cuando yo volví a Córdoba a vivir después de estar en Madrid unos años, el salto fue muy grande. Hoy día no hay diferencias: no vamos a Madrid a buscar agencias de publicidad ni a buscar abogados.

La población española se ha desplazado hacia el Mediterráneo. Y Andalucía es la única región que tiene muchas ciudades medianas, como Montilla.
–Dicen que hay 50 municipios grandes, que si se mira el mapa, en el resto de España no los hay, salvo en Madrid y en el arco mediterráneo.

Hemos crecido mucho, pero seguimos en la cola de la renta per cápita nacional. Una estadística que se lleva mal con la sensación de bienestar de los andaluces.
–Sí. Pero creo que es un mito pensar que aquí hay más economía sumergida que en otros lugares.

¿Cuál es el secreto?
–Me apunto a esa versión, de que cuando uno va mejorando, las cosas se ven siempre con más optimismo. El concepto de mejora es decisivo.

La imagen de España ha mejorado mucho en el mundo.
–La opinión que se tiene de España es increíble. En muchos países nos ven con envidia. Lo español está de moda; tenemos unas condiciones de vida muy agradables, y hay capacidad para trabajar aquí, para vivir.

En una encuesta reciente España era el lugar preferido por los europeos para trabajar.
–Hay una canción de Los Nikis, El imperio contraataca, que dice que ha cambiado la historia, que la invasión es al revés, hacia Canarias y no hacia Florida y Cuba. Que la selección española de baloncesto arrasa. Y eso está pasando de verdad.

Ya que menciona a la selección de baloncesto, el Campeonato del mundo ha mejorado la autoestima nacional.
–En Estados Unidos o en Canadá es un placer identificarse como español y decir que haces productos agroalimentarios, porque se aprecian una barbaridad. La afición que hay a las recetas españolas, es un fenómeno sorprendente. Cuanto menos tiempo tienes para cocinar y se compran más alimentos precocinados, más se aficionan los americanos a coleccionar recetas y hacerlas. Por eso el Pedro Ximénez está teniendo tanta relevancia en Estados Unidos, porque es un vino muy asociado a las recetas y a los postres.

Y para tomar un Pedro Ximénez, ¿cuál es la hora más adecuada?
–Nosotros, en casa, solemos tomarlo después de cenar.