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Galería de empresarios andaluces por Ignacio Martínez
 
 
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  mÁs empresarios
 
 
 
 
 

 

Francisco
Bretones Miras
 

 

Director
de CasI
 
Francisco José Bretones dirige una cooperativa agrícola que facturará 190 millones de euros en 2006 | CASI asocia a 1.900 agricultores de Almería | Un 95 por ciento de su producción son tomates, 220 mil toneladas anuales | Vende también melones, sandías, pepinos, calabacines y pimientos | Da empleo a 200 trabajadores fijos y 950 en campaña | Exporta el 40 por ciento de su producción a toda Europa
 
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“Hay que intentar vender tomates en Estados Unidos, Japón y China”  
 
 
Casi es la mayor concentración de tomate normalizado en origen del mundo. Lo produce en dos mil hectáreas, en el levante almeriense, entre la capital y Cabo de Gata.
¿Qué rendimiento da un invernadero?
–Aproximadamente entre 12 y 14 kilos de tomates por metro cuadrado. Es una cosecha larga, que se inicia a final del mes de octubre y termina ahora, a final de mayo.

¿Y cómo se hace eso?
–La planta va creciendo, se engancha con alambres y hay veces que el mismo tallo sube los tres metros que hay hasta el techo, baja otra vez por el alambre y vuelve a subir.

¿Cuánto empleo da una hectárea?
–Para tres o cuatro personas, en total. Aquí, en general, se trata de matrimonios que tienen contratadas a un par de personas.
 
El director gerente de la cooperativa, en la nave de la sede central de la empresa, en La Cañada de San Urbano.
  El director gerente de la cooperativa, en la nave de la sede central de la empresa, en La Cañada de San Urbano.
Fotos: Francisco Bonilla
 

¿No han tenido nunca la tentación de hacer una cooperativa de segundo o tercer grado, para industrializar sus productos?
–Siempre se ha hablado, sobre todo cuando los precios están bajos o no damos salida a toda nuestra producción. Pero el trabajo industrial requiere una inversión inicial muy fuerte, en instalaciones técnicas y maquinaria. Hasta ahora hemos pensado que no nos compensa.

¿Se ven asociados a otras grandes cooperativas andaluzas?
–Ha habido conversaciones con Hojiblanca y Covap, para buscar fórmulas de colaboración comercial. Es una buena idea, la de tener una sociedad anónima comercializadora, propiedad de estas grandes cooperativas andaluzas, porque daría agilidad a la gestión. Pero levanta recelos entre los cooperativistas, que temen perder el control. Hay que explicarla muy bien.

¿Los cambios sociales han cambiado los hábitos de compra?
–Ahora se tienen menos hijos, mucha gente vive sola, más mujeres trabajan y eso condiciona los hábitos de consumo. Hay que adaptarse. Pierden poder de compra los mercas, que venden a los minoristas. Y ganan cuota los supermercados, que permanecen más horas abiertos y presentan productos empaquetados, más pequeños. Mucha gente ya no compra dos o tres kilos de tomates, sino dos o tres tomates.

¿Ustedes venden todavía en la caja grande de plástico?
–Nuestra tradición es la subasta a la baja de cajas de plástico. Esto ocupa todavía el 80 por ciento de nuestras ventas. Pero aumenta la de bandejas de una sola capa o empaquetados de cartón para supermercados.

andalucÍa
  “En la posguerra ir a Almería era como ir a Senegal. Hemos mejorado, pero faltan infraestructuras, sobre todo ferroviarias”  
  La caja grande de plástico, ¿va directa a la exportación?
–Sabemos que muchas de estas cajas que nos compran son mayoristas que luego reempaquetan el producto, lo venden en otros mercados y no respetan la marca. Es un handicap de las subastas.

¿A cuántos países venden?
–A toda Europa, menos a Finlandia.

¿A los Balcanes llegan?
–A todos los Balcanes. Estamos en Croacia, por ejemplo.
O sea que un andaluz que vaya a Split o Dubrovnik, puede comer ensalada con tomate almeriense.
–En Croacia, como en Bulgaria, Rumanía, Chequia, Rusia, Ucrania, Letonia, Lituania, Estonia…

¿Cuál es el mejor cliente?
–Ahora mismo, Francia, con 15 millones de kilos al año. Le sigue Polonia, que es un mercado en auge desde hace siete u ocho años y se lleva 12 millones de kilos. Después, Holanda, Alemania, Bélgica, Suecia…
¿Los tomates cuándo empezaron a cultivarse aquí?
–Avanzados los años 50. El tomate nacional era canario y, sobre todo, murciano. Nosotros empezamos a dar un salto a finales de los años 60. Y en veinte años, nos convertimos en una potencia.

El gran salto de Casi en los años 80, ¿cómo se produce?
–Se dio un paso que a todo el mundo le daba miedo, salir fuera. Y ofrecimos algo nuevo: los agricultores clasificaban el producto en su finca por categorías, colores y tamaños. Hicimos una normalización total del producto, bajo normas comunes. Eso nos diferenció.

Pero habrá un control de calidad en destino.
–Tenemos personal que revisa las partidas de primera categoría. Si ven que no se ajustan a los criterios, se ponen como segunda, le guste al agricultor o no. Tuvimos la primera subasta normalizada de toda Almería. Y los corredores dijeron “ahora vale la pena comprar aquí”.
Francisco Bretones Miras
  Eso es una garantía para clientes lejanos.
–Ofrecíamos suficiente volumen, normalizado según unos criterios homogéneos y con una calidad contrastada. Añada sabor y duración del producto; todo eso hizo que nos comiéramos literalmente el mercado en los 80. Copamos el mercado nacional, saltamos al extranjero y fuimos creciendo a gran velocidad.

¿Cómo hacen nuevos clientes? ¿Tienen viajantes?
–Vamos a ferias internacionales. A las de París y Berlín no faltamos. Pero nuestra expansión internacional la hemos hecho por el boca a boca, entre los mayoristas.

¿Qué servicios prestan a sus asociados?
–En la cooperativa aplicamos un margen comercial del 7 por ciento, cuando en la zona es 10 u 11. También damos servicios de suministro agrícola: semillas, plásticos, abonos, insecticidas, ferretería para montar los invernaderos, y hasta sistemas de riego por goteo… La cooperativa vende al agricultor desde junio y éste no tiene que pagar hasta mayo del año siguiente. Y 31 ingenieros técnicos supervisan cada semana o diez días los invernaderos.

¿Invierten mucho en I+D?
–Poco, pero tenemos acuerdos de investigación con universidades como la Complutense de Madrid. Hemos
hecho estudios sobre denominación de origen, que no han cuajado, y para el aprovechamiento del licopeno, es una sustancia anticancerígena que está en la piel de los tomates y otras hortalizas.

¿No trabajan con universidades andaluzas?
–Con la de Almería hemos hecho estudios de ordenación del territorio y aprovechamiento de los invernaderos, para modernizarlos… Y los técnicos de Casi investigan temas de control biológico.

¿En qué consiste?
–Pretendemos controlar las plagas a través de enemigos naturales: otros insectos que son depredadores de la plaga e inofensivos para la plantación. Se trata de tener insectos viviendo dentro del invernadero que atacan a los que producen virus en el producto. Lo estamos probando en más de 100 hectáreas y el año que viene van a ser generalizados en pimiento y pepino, después de los residuos que han aparecido aquí en Almería, en los pimientos.

¿Cómo ve la competencia del sur del Mediterráneo?
–Nos diferenciamos de ellos en sanidad y marca. Lo que nos falta es una garantía; que nuestro producto vaya siempre certificado.

Ya no se queman camiones de tomates marroquíes en Almería.
–Los calendarios coinciden. Pero Maruecos casi no envía por camión. Ahora mandan por barco a Marsella o a Rotterdam, dos o tres millones de kilos de golpe.

¿A qué producción aspira a llegar Casi?
–La idea es crecer hasta los 250 millones de kilos. En cuatro años nos cambiaremos a unas instalaciones más modernas, a 20 kilómetros de aquí, en el límite de los términos de Almería y Níjar.
Y ¿hay agua para 250 mil toneladas?
–El agua que utilizamos es de pozo, depurada o de desaladora y no se desperdicia ni una gota. Están muy desarrolladas las técnicas de aprovechamiento del riego por goteo y la recogida de agua.

El viernes próximo se cumplen 30 años de las primeras elecciones democráticas. ¿Se han notado estos años en Almería?
–Cuando se fundó esta cooperativa en 1944, Almería estaba en el tercer mundo. Esto era la esquina de España y aquí no llegaba nada. Ir a Almería en la posguerra
 
MARRUECOS
 

“Exportan tomate a Europa por barco. Mandan a Marsella o Rotterdam dos o tres millones de kilos, de golpe”

 
era como ir al Senegal. Hemos mejorado mucho, pero pienso que faltan infraestructuras, sobre todo ferroviarias, en trenes de mercancías y alta velocidad. Y terminar de concretar las comunicaciones marítimas.

¿Exportan algo por barco, como Marruecos?
–Todavía no. Pero hay un par de navieras que quieren hacer pruebas el año que viene con contenedores refrigerados. Ahora estamos sacando toda la producción por carretera; enviamos hasta San Petesburgo, en seis días. Lo ideal sería sacar el 70 por ciento por carretera y el otro 30 dividirlo entre barco y tren.

¿Y el avión?
–Los primeros tomates nuestros que han viajado en avión han ido a Hong Kong y Dubai, enviados por un reexportador holandés, que nos compra.

Almería está mejor comunicada con Murcia que con Andalucía. Existe la leyenda de que el almeriense no se siente andaluz...
–Hay zonas. En el fondo, nos sentimos andaluces, pero a veces el sentimiento de la gente es que estamos demasiado en la esquina para que se acuerden de nosotros. Aunque como empresa no tenemos queja; hemos tenido el apoyo de la Junta.

El almeriense es emprendedor. Más que la media andaluza. Quizá por ese carácter levantino.
–Hay la idea de que, lo que tú no hagas por ti mismo, no va a venir nadie a hacértelo. Eso es lo que ha hecho de Almería una tierra emprendedora, que se ha convertido en un motor de la economía andaluza. Ahora mismo, es la provincia con mayor crecimiento de renta per cápita y con mejor balanza comercial. También la provincia que lidera el ranking regional de las cooperativas.
hojiblanca y covap
  “Es una buena idea tener una sociedad que comercialice a las grandes cooperativas andaluzas. Hay que explicarlo a los socios”  
  ¿Habría que volver a ese estilo?
–Habría que actuar con más sensatez. La oposición, al Gobierno, en las autonomías o en los ayuntamientos, no puede ser destructiva continuamente. Es más positivo, de cara al ciudadano, alabar en ocasiones las actuaciones del gobierno que sea.

Por el contrario, en estos años, los empresarios han ganado en credibilidad y prestigio social.
–Depende del tipo de actividad. En la nuestra, el factor vocacional y social tiene una enorme importancia. Y hoy día, es fundamental la relación con los sindicatos, que tienen un papel destacadísimo.
El Partido de Almería ha sacado 22.500 votos, 61 concejales y cinco alcaldes. ¿Es el germen de un partido autonomista?
–Es una escisión del PP. Enciso [alcalde de El Ejido] tiene seguidores que han preferido irse con él. Más que un partido separatista almeriense es un proyecto personalista.

Precisamente en El Ejido, en el 2000 hubo unos incidentes de corte racista. ¿Está la situación más calmada?
–Se mantienen las formas. Más que racismo, aquí lo que hay es una falta de integración de los mabregíes, que no se produce ni con lituanos, búlgaros, latinoamericanos o rumanos. Ellos prefieren vivir aislados, con sus costumbres y sus ideas musulmanas. No se mezclan.

¿Qué opina de la ruptura de la tregua por ETA?
–Se veía venir que tarde o temprano ocurriría. Es una desgracia para el País Vasco y para España. Esto traerá más muerte y más intransigencia. Hay muy pocas posibilidades de resolver este problema mientras los propios vascos no le impongan la paz y el acuerdo a los terroristas.

¿Qué espera del encuentro de mañana entre Zapatero y Rajoy?
–Deberían poner los intereses de España por encima de los personales, y acordar una posición común, solidaria y sin fisuras.

Esta semana el BCE ha subido el precio del dinero y ha bajado la Bolsa. ¿Les afecta todo esto?
–A nosotros nos afecta poco, porque la casi totalidad de nuestros clientes están en el área euro. Pero si queremos en el futuro ir a Estados Unidos, China o Japón, una moneda fuerte perjudica a los exportadores.

¿Está pensando en vender en Estados Unidos, China y Japón, o es una manera de hablar?
–Los mercados europeos no dan para mucho más. En tres años, si queremos seguir creciendo, hay que estudiar otras posibilidades. Estoy convencido de que Japón sería un destino estupendo para nosotros: podríamos vender a buen precio un tomate de calidad y sabor. Seguro que lo aprecian. China es distinto, allí lo importante es la cantidad.