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Jaime de
Arteaga y Martín |
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Empresario agrario |
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| Jaime de Arteaga dirige una empresa que factura más de 4 millones de euros al año | Explota 1.100 hectáreas de olivar y hortalizas, con 105 trabajadores fijos | Produce 700 toneladas de aceite de oliva virgen extra, que vende a granel y 100 toneladas embotellado con la marca Hacienda Ípora | Comercializa 8.000 toneladas de hortalizas con la marca Vega Genil | Exporta el 95 por ciento de su producción a países de la UE |
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| “Los biocarburantes distorsionan los mercados cerealistas mundiales” |
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Estudió Ciencias Agrarias en Bolonia, riego de precisión en Israel, variedades de cultivo y comercialización de almendro en California…
–Usted es el primero de su familia, remontándose en el árbol genealógico, que hace agrónomo.
–La tecnificación de la agricultura andaluza empieza en la segunda mitad del siglo XX. Hasta entonces era muy tradicional, con tracción animal y los cultivos de toda la vida. En los 50 empiezan a venir cosechadoras y tractores con cuentagotas.
–Se hizo cargo de las fincas de su familia 15 o 20 años antes de la reforma agraria del primer Gobierno andaluz. Y el sindicato de jornaleros intentó ocupar El Marqués, una finca modélica.
–La reforma agraria, como el intento anterior de ocupación de fincas, buscaba una finalidad expropiatoria, que tuviera resonancia. Buscaban nombres. Pero cuando hicieron los módulos de producción y empleo de la comarca, como elevaba demasiado la media, me plantearon que declarara menos, para no perjudicar a terceros, que estaban cerca del límite de expropiación.
–En los últimos 30 años se ha producido una auténtica revolución en el campo andaluz.
–Las grandes fincas de Andalucía han cambiado de manos: son gestionadas por los hijos de los antiguos propietarios, están tecnificadas y mucho mejor explotadas. |
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El empresario, en la sede de su sociedad en Sevilla.
Fotos: José Ángel García |
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–Antiguos propietarios que en ocasiones eran absentistas. Hemos asistido a la aparición de una nueva clase social en el campo andaluz: se ha pasado del terrateniente al empresario agrario.
–La revolución no ha estado sólo en la producción, sino en la comercialización y el concepto global de empresa. Ya no está el padre Estado que resuelve todo, sino que cada uno tiene que sacar sus castañas del fuego, en el mercado. Se incrementa mucho el riego y se mecanizan las explotaciones rápidamente. Eso ocurrió entre los 60 y 70.
–Usted es productor de aceite.
–Es una tradición familiar. La almazara de la finca El Marqués, actualmente de mi propiedad, es de 1661 y desde entonces producimos aceite de oliva ininterrumpidamente.
–¿Está en alguna cooperativa?
–Inicialmente estaba en Oleoestepa, después hemos comercializado con el nombre Marqués de Estepa, que es un título de mi familia, y en la actualidad lo hacemos con Hacienda Ípora que es el nombre antiguo de la almazara, de origen íbero.
–¿Cuál es el primer problema de la agricultura andaluza?
–La falta de mano de obra, cualificada o no. Por eso esta proliferando tanto la mano de obra extranjera.
–Y ¿cómo son?
–Los polacos son buenos obreros. Los rumanos tienen una fama regular en España; sin embargo, hay trabajadores excelentes. Y he tenido marroquíes recogiendo aceituna, trabajadores, serios y cumplidores.
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| plan hidrolÓgico |
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“Es inadmisible que en vez de una distribución del agua homogénea, en el Estado de las autonomías primen los egoísmos regionales” |
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–Casi una de cada cuatro hectáreas de cultivo es de regadío.
–No se debería calificar de hectáreas de riego a las que tienen una escasa dotación o incluso las que teniendo el módulo de 1.500 metros cúbicos por hectárea que considera la Confederación Hidrográfica para el olivar, se demuestran claramente insuficientes para olivares intensivos.
–¿Cuántos árboles por hectárea hay en un olivar de goteo?
–El intensivo tiene entre 200 y 400 árboles. Y el superintensivo entre 1.600 y 2.500. Este sistema de plantación se ha creado recientemente, pero creo que no tiene futuro, porque para intensificar tanto, hay que realizar un control del volumen |
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de la copa del árbol, mediante podas excesivamente agresivas. Este sistema será posible cuando se creen variedades de olivos enanos, que hoy no existen. Actualmente lo investigan en la Universidad de Córdoba.
–Y ¿el segundo problema de la agricultura?
–El pago único. Esta ayuda desvinculada de la producción, pretende compensar al agricultor por la abolición del sistema proteccionista en la UE y permitirle cultivar lo que sea más eficiente y tenga mejor mercado. Pero la realidad es que ni el empresario es libre para elegir, ni la ayuda está enteramente desvinculada, ni es equilibrada para el conjunto de los agricultores. Y se enmascara como ayuda al agricultor, lo que es ayuda al consumidor.
–¿Por qué?
–Si el consumidor tuviera que pagar los productos agrícolas al precio que cuestan, serían mucho más caros. Los sistemas de protección mayores los tiene EEUU, pero curiosamente, en Europa se critica a la agricultura, como la gran beneficiaria de los presupuestos de la UE. Y no es cierto. Primero, porque aunque sea grande la parte del presupuesto que se dedica a agricultura, la agraria es la única política común que existe en la Unión. De las políticas industrial o de servicios, se ocupan los propios países. En segundo lugar, cuando se fundó la CEE, el autoabastecimiento era un grave problema y se creó una política común para producir alimentos suficientes.
–Es un síndrome de la posguerra. Un segundo motivo fue frenar el éxodo del campo a las ciudades.
–La Política Agraria Común [PAC] tuvo tanto éxito, que se produjeron excedentes. Ahora se ha creado un sistema de ayudas que no produzca excedentes: el pago único.
–Hubo excedentes en tres sectores: cereales, leche y carne de vacuno. Sin embargo, ahora hay productos mediterráneos con magníficas ayudas. La mitad de los fondos agrarios que vienen a Andalucía son para el olivar.
–El olivar tiene un enorme peso en la producción agraria andaluza y el otro gran sector es el hortofrutícola. |
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–Y, sin embargo, sus subvenciones son muy menudas.
–Por eso el pago único está mal hecho. El productor de frutas y hortalizas tiene ayudas menores y sólo las recibe si se integra en una organización de productores. Así, el 60 por ciento de los productores de ese sector que no recibe fondos. En todo caso, todos los precios internacionales están apoyados.
–Pero el algodón egipcio es más barato que el comunitario, sea griego o andaluz, y Egipto no subvenciona su algodón.
–Hay países como Egipto o los del Grupo de Cairns [19 miembros, entre ellos Australia, Argentina, Brasil, Canadá y Sudáfrica] que no |
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subvencionan normalmente su agricultura. Pero si la alimentación mundial dependiera sólo de estos países, el precio de los productos sería mucho más alto y el desabastecimiento de alimentos sería la norma. Esta situación no es previsible, porque los mayores productores mundiales de alimentos, como Europa y EE UU, mantienen sistemas de ayuda.
–¿Qué sugiere?
–Un sistema de subvenciones que mantenga un nivel de precios bajo y un pago único homogéneo, por regiones o comarcas. Señalaba usted que las hortalizas tienen ayudas pequeñas. En teoría, ahora se tendría libertad para cultivar lo que se quiera, pero un productor de algodón tiene una ayuda histórica mucho mayor que un productor de hortalizas o de cereales. Así que su pago único será mayor, tendrá mayor libertad para elegir cultivo y hará una competencia desleal al agricultor que tenga un histórico cerealista o de hortalizas, y siembre lo mismo.
–¿Entonces?
–La única forma de que haya libre competencia y que el agricultor pueda elegir por sus capacidades y las aptitudes de su finca es que todos los agricultores tengan por hectárea y por comarca la misma bolsa.
–Pero frutas y hortalizas representan el 50 por ciento de la producción final agraria andaluza, y reciben el 5 por ciento de los fondos europeos. Y el aceite de oliva, con el 20 por ciento de la PFA, recibe la mitad de las ayudas a la agricultura andaluza. Lo que plantea, perjudica a los olivareros y en particular a los de Jaén.
–Hay que pensar a largo plazo. Ahora se están poniendo muchas hectáreas de olivar, porque el agricultor busca cultivos refugio, donde cree que tendrá más rentabilidad. Pero este exceso de plantaciones, a la larga, podría crear excedentes.
–Eso es difícil.
–El aceite de oliva ocupa solamente el 3 por ciento del mercado global de grasas y tiene un gran potencial de desarrollo. Pero no hay que olvidar que vale cuatro veces más que otras grasas vegetales. Y además, que al incremento de la producción española hay que sumar las nuevas plantaciones de Argentina, Turquía, Australia, Chile o México. |
–El mundo agrario está sufriendo otra revolución mundial con el cultivo para biocarburantes.
–Las energías renovables están cambiando el panorama agrícola. Brasil presionó a la Organización Mundial de Comercio para que Europa desmontara su producción azucarera y así colocar sus excedentes de azúcar en la UE, pero actualmente dedica esos excedentes a bioetanol. E igual está ocurriendo en Estados Unidos con los cereales y oleaginosas para bioetanol y biodiésel. Esto está distorsionando los mercados cerealistas, que tenían muy equilibrada su oferta y demanda: el trigo está en 18/19 céntimos el kilo, en vez de a 13/14. |
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| polÍtica agraria |
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“No se puede decir que los agricultores sean los parásitos de Europa. Recibimos muy poco: sólo el 0,4% del PIB de la UE” |
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–En México, hubo una revuelta porque la tortita de maíz se puso carísima cuando el maicero prefirió al fabricante de bioetanol.
–Y estamos a la vuelta de la esquina de que los ganaderos empiecen a revolucionarse, porque los piensos se le van a poner más caros.
–Otro problema de la agricultura regional es el agua. La agricultura intensiva del Valle del Guadalquivir es insostenible.
–Habría que hablar del plan hidrológico. A España le sobra agua. Lo que es inadmisible es que en un país en el que debería haber una distribución de los recursos homogénea, el Estado de las autonomías nos haya llevado a una situación donde priman los egoísmos regionales. Las desaladoras quitan problemas puntuales en sitios concretos. Un verdadero plan hidrológico nacional tiene que partir de trasvases.
–¿Cree que deberíamos construir más pantanos?
-Claro, y no sólo La Breña II [Córdoba] o Melonares [Sevilla], que en pocos años van a funcionar. Hay muchos más pantanos que se podrían hacer y permitirían que no hubiera ese déficit hídrico que tiene Andalucía. Por otra parte, no se deberían dar más concesiones de riego mientras no haya más disponibilidad de agua embalsada. |
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| pago Único |
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“Para que haya libre competencia, todos los agricultores deberían recibir, por hectárea y comarca, la misma bolsa” |
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–¿Hacia dónde vamos? Porque en 2013 los nórdicos y el Reino Unido quieren reducir el presupuesto de la PAC, que ahora es el 40 por ciento del total de la UE.
–Cuando se habla de ese porcentaje, hay que añadir que es muy poco. A mí lo que me importa es cuánto es el gasto en política agraria sobre el producto interior bruto europeo.
–Poco más del 0,4 por ciento del PIB de la Unión Europea.
–Ésta es la cuestión. Cuando se habla de dar a los países en vías de desarrollo |
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el 0,7 por ciento del PIB europeo, a todo el mundo le parece bien; sin embargo, la agricultura requiere poco más de la mitad y recibe todo tipo de reproches. Si recibimos un porcentaje tan bajo del PIB, no se puede decir que los agricultores seamos los parásitos de Europa. Al revés, cuidamos el espacio natural, proporcionamos alimentación sana y segura, y en el futuro, hasta los combustibles para el transporte.
–¿Cómo ve el desarrollo andaluz?
–Grande en el sector servicios, pero con un desarrollo territorial muy desigual. La industria sigue siendo la cenicienta regional y la agricultura ha tenido momentos mejores: en este momento sólo frutas, hortalizas y olivar mantienen el tipo.
–¿Y el futuro, dónde está?
–Soy de los que cree en el futuro de la agricultura, porque vamos a un mundo con una mayor capacidad de consumo. De hecho, una de las razones del desequilibrio actual entre oferta y demanda se debe a la aparición en los mercados de países asiáticos, como China y otros. Además, los derechos de emisión de CO2 van a alterar muchas situaciones. El escenario previsible es que coexistiendo con el petróleo, los biocarburantes cada vez tendrán una mayor presencia entre las energías renovables.
–Calidad y biocombustibles…
–Entonces volveremos a una agricultura capaz de generar ilusión, riqueza y desarrollo en su entorno. Es absurdo pensar que el mundo rural va a vivir de ayudas de la UE o de otras cosas, dando la espalda al campo. El mundo rural vive de la agricultura y para la agricultura; ignorar eso es una gran equivocación. Si la agricultura cobra protagonismo, el mundo rural volverá a tener florecimiento. Entonces habrá mayor movimiento económico alrededor de los pueblos. |
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