Rota: América en pequeñito

Por Pedro Ingelmo, Foto: Fito Carreto

La presencia de la Base revolucionó un pueblecito marinero y hortícola. Ahora hay 4.400 americanos en Rota; llegó a tener 11.000. El esplendor regresa con un escudo antimisiles.

El Tokyo y el Sussy’s son nombres míticos de clubes de alterne en Rota de finales de los 70. Evocarlos es hablar de cuando los americanos rebautizaron una plaza de esta localidad gaditana, tradicional tierra de tomates, patatas y uvas tintillas, como Red Square, por el color de los farolillos de los puticlubs. Evocar el Tokyo y el Sussy’s es hablar de marines borrachos y dólares; del Canopus, que era el barco que reparaba los submarinos nucleares Polaris; del desembarco de una VI Flota (“ha llegado el barco”, decían en Rota), ávida de diversión y mujeres; es hablar de la pica, el furgón blanco de la policía militar americana, patrullando las calles a porrazos.

Esa riqueza nocturna era el producto de la cesión de 2.400 hectáreas de las 8.000 que tiene el término municipal de Rota a Estados Unidos gracias al acuerdo que Franco alcanzó con Eisenhower y que acababa con el aislamiento internacional de la dictadura. Nuestro particular Plan Marshall militar. Cuenta Alejandro Román en su estudio para la Universidad de Cádiz sobre el impacto de la Base: “La llegada de un importante contingente poblacional exógeno, con pautas de comportamiento diferentes, introdujo cambios en la disponibilidad de recursos y tecnología”. Todo cambió como no había cambiado en ningún lugar de España. Entre 1960 y 1982 la población de Rota se dobló, pasando de 10.000 a 20.000 habitantes, decenas de roteñas  se casaron con marines y se fueron a vivir a Estados Unidos, decenas de marines se quedaron aquí a vivir. Las emisoras de la Base traían lo último de la música americana, en el autocine -¡un autocine!- se proyectaban películas que estaban prohibidas fuera. Dentro jugaban al béisbol,  se encontraban discos que tardarían meses en llegar a España o no llegarían nunca, raquetas de aluminio como la de Jimmy Connors, tarros gigantes de mayonesa Hellman’s… Proliferaron negocios que nunca habíamos visto: restaurantes de comida mexicana, parrillas o tatuadores. El housing, agencia de alquiler de viviendas de  la Base, enriqueció a los roteños, que ponían precio a sus casas tres veces por encima de lo que se cobraría a un nacional. La llegada de los americanos, como en la película de Berlanga, revolucionó el pueblo y sus costumbres. Rota era una América en pequeñito por mucho que el alcalde Felipe Benítez elevara una queja formal en 1990 porque un folleto turístico  de la Diputación distinguiera la población roteña con un sello diferencial: una bandera norteamericana.

Ahora que el Tokyo es una taberna andaluza, el Sussy’s una heladería y nadie llama a la plaza de Jesús Nazareno Red Square, los roteños sueñan con una nueva edad de oro en forma de escudo antimisiles, uno de los últimos anuncios realizados por Rodríguez Zapatero como presidente, el mismo que no saludó en un desfile a las barras y a las estrellas, el mismo que retiró las tropas de Iraq, el mismo que recibió como respuesta, en junio de 2005, la retirada de la Base del escuadrón de Inteligencia Aérea, lo que supuso reducir la población americana en más de un millar. No era algo nuevo. El contingente había ido descendiendo paulatinamente. De los 11.000 americanos que llegaron a vivir en Rota, dentro o fuera de la Base, ahora quedan menos de 5.000.

El declive de la Base hay que situarlo 30 años atrás, con la llegada de los socialistas al poder. En 1983 se realiza un programa de inversiones en la parte española de la Base, hasta entonces una base secundaria de estacionamiento para la Armada, y en 1985 Felipe González plantea como estrategia de cara al referéndum sobre la OTAN -aún resuena aquel eslogan de la izquierda “OTAN no, bases fuera”- que Estados Unidos redujera su presencia en Rota como exhibición de músculo ante el genético antiamericanismo patrio. España se convertía en adalid defensivo de sus aliados, no un siervo de una fuerza ocupante. Reagan aceptó.

Al tiempo que la Base perdía fuerza como enclave geoestratégico para proyectos de mayor calado con inversiones de continuidad, lo que se traducía en una reducción de empleados españoles dentro de las instalaciones, Rota se afianzaba como lugar estratégico-temporal para las campañas bélicas. Los aviones que bombardearon Trípoli y Bengasi en marzo de 1986 aterrizaron en Rota, lo que se disfrazó como “aterrizajes de emergencia”; en 1991, el Gobierno socialista permitió el despegue y aterrizaje de los B-52 con destino a Bagdad; el 14 de septiembre de 2001, sólo tres días después del atentado de las Torres Gemelas, el ejército americano transportó 28.000 toneladas de combustible desde Grecia a Rota; ya en plena segunda guerra del Golfo, en 2003, Aznar permitió 1.750 movimientos aéreos de transporte… Pero en Rota, fuera de la Base, apenas se veían americanos.  Rota languidecía.

Todos los gobiernos españoles han buscado dólares del mayor presupuesto armamentístico del  mundo y siempre han obtenido la misma respuesta: sí, a cambio de autonomía de acción. El que estuvo más cerca de sacar tajada fue José María Aznar, en 1999, que ofreció Rota como gran base de la OTAN, lo que hubiera supuesto una inversión de 150 millones de euros. Pero, paradójicamente, al final lo consiguió el más antiamericano de nuestros presidentes, Zapatero, que empezó por ofrecer Rota para ser la base de Africom, el mando americano para toda África y que acabó por cerrar un escudo antimisiles que se traduce en 1.100 americanos más y cuatro buques. Y en Rota han vuelto a acordarse del Canopus, de Red Square y de la lluvia de dólares.

8 Respuestas a “Rota: América en pequeñito”

  1. Juan dice:

    Esto sera pronto histori

  2. ricardo dice:

    Una persona necesita trabajar, no puede vivir únicamente del alquiler de un piso, en Rota hay paro como en cualquier pueblo de España. Sin olvidar que en la Base hay viviendas para los americanos, tiendas, cine, etc.
    Además también se nos olvida que Rota ha quedado casi incomunicada, encajonada, a un lado el mar, al otro la base. La carretera que llega ha rota cuyo desdoble esta incluido en el Plan Más Cerca del año 2003-2010 ha sido el único tramo de este que aún ni si quiera se ha proyectado.
    Las inversiones una vez más han quedado al otro lado de la valla.

  3. Roteño dice:

    A ver, parece que en Rota solo habia prostitución, que si que la había por lo que cuentan los mayores del lugar. Pero de ahí a decir que ahora en Rota nos acordamos de la Red Square… estáis diciendo que los de Rota estamos pensando ya en ganar dinero a través de la prostitución. Lo único que queremos es que se cree empleo y que ese empleo se quede en Rota, ya que la base estará ahí todo el tiempo que quieran los americanos… Creo que no queda muy bien mi pueblo con este reportaje, sobre todo con el final.

  4. Jeromin dice:

    Conozco EE UU. He vivido alli por mas de tres decadas; mis hijos nacieron alli. Los EE UU no son lo que las bases militares estadounidenses nos sugieren. El ambiente que describe este articulo es propio de cualquier base militar, incluso dentro del territorio estadounidense, pero en modo alguno describe la vida del ciudadano normal en los EE UU. Esa “America” que el articulo expone no es la autentica, la que se vive dia a dia en los EE UU, y el estadounidense, civil, medio no se parece al soldado estadounidense. Las bases militares tienen su mundo propio; el extrapolar y pensar que todos los estadounidenses son y se comportan como lo hacen los soldados de las bases es un error craso.

  5. Alberto Niño dice:

    Perdonen que manche tan “bello” artículo, pero como roteño que soy, creo que mi opinión será gratamente acogida. Los parajes que usted denomina “red square” o sussys fueron lugares conocidos como tales por los americanos, que en su mayoría vivían dentro de la base. La población local no varió sus costumbres: Rota sigue produciendo los mejores tomates, las mejores calabazas, y unas “papas” que saben como ninguna. Rota sigue pescando, sigue cocinando su Urta a la roteña y su arranque fresquito en verano. Su Carnaval, su Semana Santa, su Feria de abril, su romería de San Isidro, sus zambombás navideñas (busquen lo que es, porque por Granada no se estilan)… Sí es cierto que en los años 50 aquello fue un cambio total: extranjeros paseando por Rota, chocolatinas que jamás se habían visto… pero olvidan que en los años 60 España fue invadida por turistas alemanes, británicos, suecos, y todo pueblo de costa experimentó el mismo cambio. No nos trate a los roteños como americanados, porque no lo somos. La Base otorga mucho trabajo en el pueblo, pero allí dentro lo que más se oye por las mañanas entre trabajadores es un “weno día, pisha” más que un “good morning”. Los roteños nos hemos beneficiado de un trabajo que se nos impuso por Franco, y se quiera o no, actualmente quita gran parte del desempleo de la zona. Pero las que más se casaron con americanos no fueron roteñas, sino jerezanas, sevillanas y madrileñas que venían a veranear y tontear con esos extranjeros tan blancos y altos. Los roteños los tenemos demasiado vistos.

    Espero que hagan una segunda parte exponiendo todo el potencial de Rota: sus corrales marítimos árabes, únicos en el mundo (y no corales, sino corrales: busquen en internet y se sorprenderán); su Castillo de Luna, donde los Reyes Católicos firmaron el acuerdo con Colón para el viaje a América; las ruinas de su muelle fenicio; su Centro de Mayetería; sus preciosas playas, su casco antiguo… sus fiestas, su gastronomía, sus vinos. Somos más que cuatro americanos, somos más que un barco de misiles. Un poco menos de demagogia, por favor.

  6. Que tiempos aquellos, yo era una niña, parte de mi familia trabajaba en al base, algunos se han jubilado hace poco.
    Entrar en la base significaba cambiar de mundo, los olores, el papel higienico perfumado, el cine al aire libre, el cine cubierto donde antes de empezar la pelicula ponian el himno de EEUU, todo el mundo se pomnia de pie y lo escuchaba respetuosamente, alli, en aquel cine vi, entre otros “Adivina quien viene esta noche”, recuerdo como sonaba amenudo `por la emisora de la base “Estas botas son para caminar” de Nancy Sinatra. Recuerdo aquellas enormes piscinas y aquellas fiestas donde bailabamos country.
    Las viviendas de los militares eran chalets, alguno daban a la playa, tenian lavadora automatica, secadora y unos enormes frigorificos llenos de comida, zumos, queso en lonchas, etc, alimentos que aqui desconociamos, pues por ejemplo los donuts, tardaron años en comercializarse. Cuando mis compañeras americanas me invitaban a la base yo aceptaba su invitación sin pensarlo, hubo un tiempo que vivi mas dentro de la base que fuera, mis dos tias se habian casado con dos norteamericanos y vivian dentro de la base, para no escandalizar, las norteamericanas tenian prohibido salir de la base con pantalones cortos, me gustaba ver a las mujeres militares, ellas tenian los mismos derechos que los hombres, en nuestro pais eso era impensable.
    Mis dos tios politicos estaban en la tripilación del Canupus o ¿Era Conupus?, hoy en dia tengo tios y tias, primos y primas repartidos por todo EEUU, desde Alaska a Califoornia.
    Recuerdo aquellos años con mucho cariño, hice amistades qie aun conservo.
    Leyendo estas paginas he sentido nostalgia de un tiempo pasado que no volvera ,me gustaria que la base volviese a ser lo que fue, muchos roteños la llamaban “la fabrica del pueblo”

  7. Recienllegadodelcarnaval dice:

    ¡Cádiz capital iberoamericana de la cultura! Y aún tenemos periodistas que llaman americanos a los ESTADOUNIDENSES.

  8. Yo mismo dice:

    Por mucho que le pese a much@s, Rota y sus gentes se han enriquecido y MUCHO gracias a la Base y a los americanos. Lo que pasa es que hay mucha envidia en este pueblo y sobre todo de aquellos que no han podido conseguir un puesto de trabajo en dicha Base. Después están los de los partidos que son contrarios a la Base, pero bueno….esos son los que viven del cuento y tienen puesto de trabajo asegurado…..que vivan y dejen vivir!