Noche mágica. No hay palabra que se ajuste mejor. Liga de Campeones. Clasificación y liderato de grupo en juego. Rival de postín. Lógicas dudas en el Sevilla por su marcha liguera. Más comentarios sobre el lleno o no lleno del campo que sobre el espectacular rival. En fin. Un momento pintiparado para dar un puñetazo en la mesa y recordar a todo el mundo (especialmente al propio Sevilla) que este equipo maravilló a media Europa y parte de la otra media en los dos últimos cursos. El Arsenal salió a ganar y no será que no tuvo oportunidades para ello, pero el Sevilla recuperó lo mejor de sí mismo y selló un triunfo para el recuerdo, por la clasificación a octavos y por el rival que se rindió en Nervión.
Fuerte, muy fuerte salió el Arsenal de Wenger, amo donde los haya de la juventud y de la proyección de futbolistas. Se sacó de la manga a varios de sus hombres menos habituales y puso en jaque al Sevilla de salida con mucha velocidad y un control leonino del centro del campo. Sin apenas reacción local, no sorprendió demasiado que el Arsenal se adelantara. Lo hizo demasiado pronto, eso sí, y en un error en cadena que empezó por dejar escapar al danés Bendtner por la derecha, siguió por no cerrar el centro y finalizó recibiendo Eduardo para tumbar a Palop con un control mejorable y batirle ante una defensa mal colocada.
0-1 y dudas y más dudas. Sensaciones poco positivas. La más evidente, que quizás el Sevilla no estaba para duelos tan exigentes. Para colmo, Crespo veía una preocupante amarilla ante un velocísimo Eboue. Craso error. Es de justicia decir que hay al menos diez equipos superiores al Sevilla en este torneo, por experiencia y potencial, pero no lo es menos reconocer que el cuadro nervionense no se rinde jamás sea cual sea la reputación del adversario.
Jesús Navas, el hombre clave para volver del revés al Arsenal, galopó y galopó, su centro lo despejó la defensa hacia el centro y llegó como un cohete Keita para poner boca abajo el Pizjuán con un toque seco con el exterior del pie izquierdo que ninguneó a Almunia. Empate y vuelta a empezar, solo que con un subidón moral de los que el Sevilla aprovecha mejor que nadie.
Empieza a funcionar el Sevilla y a encontrar espacios entre el coherente dibujo inglés, plagado de atletas además. A Jesús Navas le paran en falta una y otra vez y en una saca Daniel Alves para que Luis Fabiano se retuerza el cuello cabeceando de libro y batiendo cruzado al meta español del Arsenal. Fiesta inenarrable en Nervión y 2-1, quién lo diría.
La falta de contundencia defensiva por poco permite al interesantísimo Bendtner rebajar la euforia, pero el Sevilla mantiene el ritmo y el tipo hasta el descanso para coger aire y esperar la lógica reacción del Arsenal. Nadie quiere ser segundo en un torneo cuyos primeros de grupo suelen tener alguna que otra copa de orejas grandes en su historial.
Sale el Arsenal intentando intimidar, pero se encuentra una banda derecha del Sevilla imparable que termina por desmontar el invencible entramado del alsaciano Wenger. Poulsen pudo hacer penalti a Eboue, un lateral esta vez extremo que sacó del partido al enmascarado Crespo y descompuso a toda la zaga. No se señaló nada, quizás no hubo nada punible y el Sevilla controla la situación hasta moderarla más allá de lo imaginable.
Mediado el segundo acto, minuto loco con un paripé del árbitro holandés Braamhaar, quien señala un penalti imposible de ver para él por supuesta mano de Senderos. El asistente le corrige con todo acierto entre el estupor de un público deseoso de amarrar el triunfo cuando antes para celebrar su noche mágica.
El partido sigue con sus vaivenes pero sin ocasiones. Wenger intenta llegar más, pero ha reservado a Cesc no se sabe muy bien por qué y el Sevilla deja de sufrir en la zona central. El balón, por descontado, llega mucho menos a la corona del área sevilllista. Cambios y más cambios y cabreo de Wenger por lo que considera simulación de Daniel. Roja al alsaciano y el Arsenal termina con el rumbo medio perdido y con un penalti dudoso por caída de Kanoute ante Sagna y Senderos que el malí transforma a dos minutos del final para mayor gozo de un sevillismo que celebró de la mejor forma su histórica clasificación para octavos de final de la Liga de Campeones en su debut en el torneo.
Si el público vibró, más aún el equipo, necesitado como pocas veces de un impulso moral de semejante calibre. Los recuerdos son recuerdos, bonitos a veces, pero el presente del Sevilla puede seguir siendo brillante si el Sevilla se empeña en ello. Lástima que no se empeñe siempre…
Ficha técnica:
3- Sevilla FC: 1 Palop; 4 Daniel Alves, 28 Fazio, 3 Dragutinovic, 26 Crespo (15 Mosquera, 63'); 7 Jesús Navas, 8 Poulsen, 21 Keita, 6 Adriano (18 Martí, 90'); 10 Luis Fabiano (9 Kerzhakov, 75') y 12 Kanoute.
1- Arsenal: 24 Almunia; 31 Hoyte (3 Sagna, 66'), 5 Toure, 6 Senderos, 30 Traore; 27 Eboue (32 Walcott, 78'), 4 Cesc Fábregas (7 Rosicky, 56'), 19 Gilberto, 15 Denilson, 9 Eduardo da Silva; y 26 Bendtner.
Goles: Eric Braamhaar (Holanda). Tarjetas amarillas a Crespo (21'), Hoyte (44'), Adriano (44'), Denilson (50'), Palop (50') y Keita (90').
Árbitro: 0-1 11' Centro de Bendtner desde la derecha, Fazio mide mal y el balón llega a Eduardo, que controla y bate a Palop, regular en la salida.
1-1 24' Jesús Navas progresa por la derecha, su centro lo despeja la defensa y llega Keita para dispara desde el bordel del área con el exterior del pie izquierdo para batir por alto a Almunia.
2-1 33' Daniel Alves saca una falta cometida sobre Jesús Navas en la derecha que remata de cabeza a la perfección Luis Fabiano cruzando para batir a Almunia.
3-1 88' Galopada de Jesús Navas por la derecha tras saque de Palop y Kanoute es arrollado por Sagna y Senderos, señalando el árbitro penalti. Kanoute lo transforma.
Incidencias: Partido correspondiente a la quinta jornada del grupo H disputado en el Sánchez-Pizjuán ante unos 45.000 espectadores.
El técnico de Arahal entra en el vestuario con la bandera de la ilusión y el crédito de siete exitosas temporadas en el filial, al que cogió en Tercera de la mano de Caparrós. En el banquillo es sinónimo de trabajo y tiene una gran capacidad para modelar futbolistas y hacerlos competitivos.
Ha logrado dos saltos de categoría, varias liguillas de ascenso y rechazó ofertas de clubes de Segunda como el Cádiz y el Xerez. En su etapa de futbolista consiguió un hito al ser el que más partidos de Primera ha jugado en la historia del Sevilla (352).