Situación esperpéntica en el Sevilla Fútbol Club. La entidad sevillista llega al momento soñado por la mayoría de sus seguidores, a esa posibilidad de oír el himno de la Liga de Campeones en el estadio Ramón Sánchez-Pizjuán, en un momento bastante caldeado a todos los niveles en el entorno del club nervionense. Resulta que este trascendental encuentro frente al Slavia de Praga, segunda jornada del Grupo H de la Champions, arriba cuando todo, absolutamente todo, se cuestiona en los diferentes foros de seguidores sevillistas. Está claro que la memoria es frágil y parece que se han esfumado de golpe los méritos acumulados durante las dos últimas temporadas precisamente cuando aparece el momento de disfrutar de ellos. Algo tan difícil de explicar como ascender a la cima y toparse con la sima.
Es así de absurda una situación que tal vez tenga mucho que ver con los cuatro partidos consecutivos que han perdido los hombres de Juande Ramos desde que aterrizaron en Londres con la ilusión por iniciar una nueva aventura en la Liga de Campeones. Entonces, después de un rotundo 4-1 en la Liga frente al Recreativo, los hombres que defienden el escudo del Sevilla en sus camisetas se sentían poco menos que invulnerables, capaces de afrontar a cualquier rival dentro de un campo de fútbol por mucha calidad que éste tuviera en su nómina de jugadores. Sólo dos semanas han transcurrido desde aquel día en que quienes vestían una camiseta negra con una bandera de España en el centro de la misma debutaron y ahora parece que la situación se halla justo en el punto contrario. Todos los comentarios giran en torno a la incapacidad de este Sevilla para ganar siquiera un encuentro.
Los resultados no mienten y las derrotas consecutivas en la Liga frente a Barcelona, Espanyol y Zaragoza han generado esa inquietud. Fundamentalmente es el entorno el que vive con especial crudeza ese desasosiego y cabe identificar a este término tal y como lo valorara Johan Cruyff en su día a la hora de referirse a todo lo que rodeaba al Fútbol Club Barcelona. Se trata de la afición, de los dirigentes, de los que aspiran a influir en las decisiones de unos y de otros, de la prensa, en este caso, y como gran novedad, incluso de los medios de comunicación oficiales del propio club. Es cierto lo que apuntaba Juande, pues parece que quienes antes eran poco menos que dioses mundanos ahora se han convertido por mor de las derrotas en unos demonios que deben purgar sus penas en un fuego eterno. ¿Vanidad?, ¿orgullo? Puede ser que pudiera existir algún punto de ello, pero tampoco eso es un pecado de lesa humanidad.
Ni siquiera se admite como atenuante el buen fútbol que realizó el equipo de Juande Ramos en Zaragoza el pasado sábado, particularmente por parte de quienes antes se declaraban enemigos del resultadismo en el fútbol. El caso es que el Sevilla llega a su estreno casero en la Liga de Campeones en esta situación hiperbólica, cargado de urgencias cuando apenas se ha rebasado el mes de septiembre en los almanaques, y, lógicamente, está obligado a reaccionar frente al Slavia. Por cierto, el conjunto checo, por si alguno no se ha preocupado siquiera por comprobarlo, es el actual líder de la Grambrinus League checa, osó eliminar al Ajax en la previa de la Champions y llega de apabullar por 7-1 a su último rival en la competición doméstica. Éstas son las credenciales de un rival que ya tiene tres puntos en la Liga de Campeones tras vencer al Steaua y que poco más o menos se ha convertido en el principal enemigo a batir por parte de los nervionenses.
Éste será el reto con el que se enfrentarán los hombres que escoja libremente, porque será libremente ¿no?, Juande Ramos para afrontar este primer encuentro casero. Encima se anuncia que el Sánchez-Pizjuán estará muy lejos de su ambiente de las noches mágicas de la UEFA porque los seguidores, especialmente los más radicales, rechazan la política de precios seguida por el consejo de administración de José María del Nido. Las dificultades, está claro, se incrementan para este Sevilla que ha sido capaz de escalar todas las montañas que se le han puesto por delante en las dos últimas campañas, pero por encima de todas las cosas al campo saltarán Daniel, Kanoute y Palop, entre otros, con el ánimo de revertir la situación de una vez por todas y volver a sentirse ganadores. Eso es lo único importante, lo demás es entorno, sólo entorno.
Alineaciones probables:
Sevilla FC: Palop; Alves, Boulahrouz, Escudé, Dragutinovic; Navas, Poulsen, Renato, Adriano; Koné y Kanouté.
Slavia de Praga: Vaniak, Drizdal, Suchy, Brabec, Latka; Krajic, Belaid, Tavares, Pudil; Senkerik y Vlcek.
Arbitro: Yuriy Baskakov (Rusia).
Estadio: Ramón Sánchez Pizjuán (20.45 horas).
El técnico de Arahal entra en el vestuario con la bandera de la ilusión y el crédito de siete exitosas temporadas en el filial, al que cogió en Tercera de la mano de Caparrós. En el banquillo es sinónimo de trabajo y tiene una gran capacidad para modelar futbolistas y hacerlos competitivos.
Ha logrado dos saltos de categoría, varias liguillas de ascenso y rechazó ofertas de clubes de Segunda como el Cádiz y el Xerez. En su etapa de futbolista consiguió un hito al ser el que más partidos de Primera ha jugado en la historia del Sevilla (352).