Tranquilo, serio, concentrado, expectante, sosegado, sereno. Esta ristra de adjetivos se le podían adjudicar a Manolo Jiménez cuando se sentaba en la cómoda sala de prensa del Sükrü Saraçoglu. En teoría, se podía esperar alguna pregunta procedente de los medios de comunicación turcos sobre las palabras que le habían adjudicado al entrenador sevillista en tono de menosprecio acerca del Fenerbahçe. Pero en absoluto fue así, sólo una cuestión, en tono positivo además, respecto a una sonrisa de Jiménez cuando el Fenerbahçe marcó un gol en el partido que siguió en directo.
De cualquier forma, el primer punto de interés versaba sobre el estado del campo y el posible perjuicio para ambos equipos en caso de no estar en sus mejores condiciones: “Por lo que le he visto al Fenerbahçe y lo que sé de mi equipo me hace pensar que los dos se pueden ver perjudicados por el terreno, el hielo puede hacer que se embarre. Nosotros vamos a intentar hacerle daño cuando tengamos el balón y supongo que Zico pensará lo mismo”.
Segundo punto, las palabras de Del Nido respecto a su sueño de llegar hasta la final de la Liga de Campeones. El entrenador del Sevilla le daba un pequeño matiz respecto al estado onírico: “Ahora mismo lo que quiero estar es muy despierto e intentar por todos los medios pasar esta eliminatoria, que no será fácil, porque el Fenerbahçe nos lo pondrá difícil. La ilusión y los sueños están abiertos para todo el mundo y será real mientras estemos vivos en esta competición, pero para eso tenemos que ganarle al Fenerbahçe”.
Otro tema de interés, la presión de los hinchas rivales y el ambiente vivido durante la visita matinal al centro de Estambul. “Lo que hemos notado es que aquí hay mucho entusiasmo, mucha pasión por los colores de su equipo, algo parecido a lo que pasa en Sevilla.
Esto invita a que el futbolista esté más concentrado porque habrá colorido y desde las gradas transmitirán fuerza al rival. Pero la presión es positiva y siempre para un profesional es más agradable jugar en un ambiente animoso que en un partido donde no haya ningún tipo de ánimo”.
Lejos de lo que se había comentado en la prensa turca, Jiménez le da un valor tremendo al conjunto otomano, “porque nos enfrentamos a un gran rival, un equipo al que para nada le han regalado su clasificación, han ganado a conjuntos del potencial del PSV, CSKA de Moscú o Inter, pero no me sorprende porque el Fenerbahçe tiene una gran capacidad”.
El técnico de Arahal entra en el vestuario con la bandera de la ilusión y el crédito de siete exitosas temporadas en el filial, al que cogió en Tercera de la mano de Caparrós. En el banquillo es sinónimo de trabajo y tiene una gran capacidad para modelar futbolistas y hacerlos competitivos.
Ha logrado dos saltos de categoría, varias liguillas de ascenso y rechazó ofertas de clubes de Segunda como el Cádiz y el Xerez. En su etapa de futbolista consiguió un hito al ser el que más partidos de Primera ha jugado en la historia del Sevilla (352).