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La vuelta del concurso después de la Guerra Civil
El sábado 14 de agosto de 1948 el entonces
gobernador civil, Carlos María Rodríguez de Valcárcel,
autorizó que coros y chirigotas volvieran a concursar en la
capital. Por
Emilio López.
Macías,
con los que quisieron, formó ‘La Piñata’
Fue en febrero de 1977 el último que José Macías
Retes pasó por el escenario del Falla, dirigiendo el coro ‘Las
figuras del ajedrez’, con letra de José Gamaza y Oscar Iradi;
música de José Herrera, Juan Poce y Manuel de Palacios,
y el patrocinio de la peña El Charpa. Obtuvo el segundo premio.
Dos coros más participaron ese año en el concurso, ‘Los
dedócratas’, de Miguel Villanueva y Fernando Galván,
con dirección de Miguel Ángel Maján, y ‘Los
de la bota’, de Antonio Torres y Francisco Barroso ‘El Astro’,
con dirección del segundo, que consiguieron el primero y el tercer
premio, respectivamente.
Dos años después, el 13 de abril, Viernes Santo y víspera
del aniversario de la II República, a punto de cumplir 70 años,
fallecía en el antiguo Hospital de Mora.
Macías moría con la satisfacción de que el Carnaval,
la fiesta de la que era un enamorado, había vuelto a su fecha,
a febrero, y que el coro, por el que tanto luchó para su reaparición
30 años antes, con ‘La Piñata Gaditana’, volvía
a resurgir, pese a la prohibición.
José Macías Pérez, el cuarto de sus seis hijos con
Josefa Pérez Mateo, recuerda que su padre fue un entusiasta del
Carnaval desde muy pequeño: “Le decían El Batatito,
porque de chico se reunía con sus amigos para cantar los tangos
de los coros de Francisco Guzmán El Batato”, afirma.
Con 13 años, en 1922, salió en el coro ‘Los habitantes
del planeta Marte’, al que siguieron ‘Los guardianes’ y ‘Los
mercaderes de Damasco’, los tres de Paco Vélez, Claudio
y Barbarrusa, con dirección de su admirado El Batato. A la vez
simultaneaba su afición con su oficio de pintor y colaboraba en
la decoración de la carroza para el grupo
También formó parte de ‘La Banda de los 13’,
de Manuel López Cañamaque, y ‘Los heraldos de León
y Castilla’, si bien en todos esos coros cantaba sin aparecer directamente
ante el público, hasta que en 1927 salió en ‘Los
Jockeys’, con música de Eduardo Martínez y dirección
de su hermano Manuel, que fue teniente de alcalde del Ayuntamiento de
Puerto Real y fusilaron en 1936, en los comienzos de la Guerra Civil.
José Macías, hombre de izquierdas, logró librarse
de la represión con la ayuda de familiares y tras la fratricida
contienda se dedicó a su profesión de pintor, oficio en
el que fue maestro en la factoría de Astilleros de Matagorda y
reconocido especialista, lo que le llevó a colaborar en una anterior
restauración de la iglesia de la Palma, donde también participó en
el coro parroquial que en 1975 montó la primera misa típica
gaditana.
Neno Macías recuerda que su padre nunca olvidó su pasión
por la singular fiesta gaditana, especialmente por el tango, y que en
una accesoria que tenía en la calle San Joaquín reunía
a un grupo de amigos, también amantes del Carnaval, para mantener
viva la afición con coplas antiguas, mientras que sus hijas se
situaban en las esquinas para avisarles en caso de que pasara por allí algún
policía.
Estuvieron doce años sin cantar en público hasta que en
1948, en la Velada de los Ángeles que la Sociedad Gaditana de
Fomento celebrara en el Parque Genovés, la peña humorística ‘Los
que quisieron’, fundada un años antes por Joaquín
Ariza Barbarrusa, montó una caseta y contrataron a José Macías
para que formara un grupo para ofrecer un recital carnavalesco como atracción.
El grupo lo formaban José Aguilar, Manuel Merello ‘El Rubio
del Aceite’, José Quintana, Antonio Marín, Federico
Seglar, Vicente Reyes, José Lucas, Antonio Maestre, Manuel Macías,
José Jiménez, Andrés Serrano, Félix y Antonio
Clavaín, Manuel Clemente, figurando en la orquesta Eduardo Martínez,
Juan Poce Gómez, José y Francisco Campos Lado, Juan Poce
Blanco y Luis del Moral, con José Macías Retes como director.
El 10 de agosto de 1948 el gobernador civil y jefe provincial del Movimiento,
Carlos María Rodríguez de Valcárcel, visitó la
Velada y en privado presenció una actuación de ‘La
Piñata Gaditana’, quedando convencido de que era una muestra
del folklore de la ciudad, por lo que decidió dar una alegría
a los gaditanos, todavía afectados por la explosión del
año anterior, y autorizó celebrar cuatro días después,
el sábado 14, en la plaza de San Antonio, el primer concurso de
coros y chirigotas posterior a la Guerra Civil.
Diario de Cádiz publicó en su edición del 15 de
agosto el resultado del certamen, organizado por la Sociedad Gaditana
de Fomento, en el que se concedió el primer premio, 1.000 pesetas,
que aportó el propio Rodríguez de Valcárcel, a ‘Los
chisperos’; el segundo, 750, que abonó Fomento, a ‘La
Piñata Gaditana’, y el tercero, 500, del Sindicato Provincial
de Hostelería, a “Los que quedaron’.
Participaron también ‘Los chicucos’, ‘Los vendedores
de marisco’ y ‘Los cowboys de Santa Fe’. Las letras
habían sido sometidas previamente a la correspondiente censura.
El domingo 15, el gobernador, que estuvo presente en el concurso, autorizó igualmente
que los coros actuaran en los alrededores del Mercado Central.
Al año siguiente Rodríguez de Valcárcel accedió a
la celebración del concurso en el Gran Teatro Falla, concretamente
el viernes 18 de febrero, participando en el mismo los coros ‘Los
molineros holandeses’, primer premio; ‘Los arrumbaores’,
segundo; ‘Estampa gaditana’ y ‘Los pintores’,
así como las chirigotas ‘Los carniceros’ y ‘Los
nicanores’.
El domingo siguiente los coros cantaron en los alrededores de la Plaza
y recorrieron las calles y barrios gaditanos.
Macías continuó en la brecha los años posteriores,
defendiendo siempre la línea que marcaron El Batato y Cañamaque,
y abogando por la privacidad de tipo, letra y música hasta el
estreno en el concurso.
Asimismo, en 1958 un grupo dirigido por él y del que formó parte
su hija Regla, grabó en Madrid varios discos de villancicos,
con el título ‘Pastorales de Andalucía’,
Era también partidario de mantener el grupo de un año para
el otro, ya que consideraba que facilitaba la compenetración entre
sus componentes, al llegar a conocer las voces, y tampoco quería
que fueran muy numerosos, para evitar el riesgo de convertirlos en orfeones.
José le destaca también a su sobrino Isaac Medina, presente
en el encuentro, que su abuelo colaboraba con todo el que se lo pedía,
y que en 1977, el año de ‘Las figuras del ajedrez’,
acudió a algún ensayo de ‘Los dedócratas’ para
colaborar con el grupo, lo que recuerdan sus componentes.
Como prueba del compromiso de su padre con los más desfavorecidos,
cita que sus coros el primer día que salían lo iniciaban
cantando en el asilo de las Hermanitas de los Pobres, en el Hospital
de Mora y en el Manicomio.
Fiel a su ideología, también lo fue a la propia fiesta,
en la que siempre se negó a participar cuando se celebraba en
el mes de mayo.
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