La otra mitad del soterramiento

Imagen de los últimos 400 metros que quedan sin vía bajo el puente de Juan XXIII . / M. Fernández.

Nacho Sánchez

MAGDALENA Álvarez prometió en junio de 2004 que el AVE llegaría a Málaga en 2007. Y luego, en poco tiempo, consiguió que se alcanzase un acuerdo para que lo hiciese bajo tierra. El anterior ministro de Fomento, Francisco Álvarez Cascos, no quiso. Pero ella lo arregló rápido y consiguió un acuerdo entre las administraciones.

Cumplir su promesa parecía difícil, porque construir un túnel de casi dos kilómetros desde la zona de Los Prados hasta la estación cruzando Málaga en menos de dos años se antojaba imposible. Más aún, cuando las obras se adjudicaban en diciembre de 2005. Pero no hubo problema. La obra se dividió en dos fases y así, lo prometido, se podía cumplir. La primera ya está acabada, porque el túnel con las vías de ancho internacional ya ha sido finalizado y por él ya han discurrido trenes de alta velocidad. Ahora, es el momento de empezar la segunda: el paso soterrado paralelo al ya existente con dos vías de ancho nacional para que por allí circulen los trenes de Cercanías y los de la red convencional.

Para ello, está previsto que las actuales vías se trasladen a la parte superior del paso ya soterrado. De esta manera, no será necesario afectar a la circulación habitual durante la construcción del nuevo túnel. Y una vez se hayan cambiado las vías de lugar, comenzará la ejecución del subterráneo, que contará con características similares al ya hecho.

Entre otros aspectos, tendrá unas paredes de hormigón lo suficientemente gruesas como para que la vibración del paso de los trenes no afecte a los edificios cercanos a las vías. Los muros estarán recubiertos con un tratamiento ignífugo de tal manera que, en el caso de existencia de llamas, éstas se puedan autoextinguir y sólo se deteriore una pequeña capa de las paredes, mientras que el resto se mantenga en perfectas condiciones. El túnel también dispondrá de estaciones de bombeo para evitar las inundaciones en el interior y de dos sistemas de seguridad para que, en el caso de que exista algún obstáculo en la vía, el tren sea avisado.

Una vez se acabe, se construirá por encima de ambos túneles un gran bulevar para la circulación de vehículos que cerrará la herida que históricamente ha dividido a Málaga en dos con las vías del tren.

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