Y Villalobos se presentó a la Alcaldía. En 1999 los Presupuestos Generales del Estado recogían una partida de más de 3.000 millones de pesetas para los primeros estudios. La sociedad malagueña se había dado cuenta de la importancia de que podía tener este tren para Málaga y gran cantidad de colectivos crearon, impulsados por la Cámara de Comercio, una fundación pro-AVE. “Lo que queríamos era presionar a Magdalena Álvarez y Celia Villalobos para que la idea se desarrollara”, explica el entonces presidente de la Cámara, Joaquín Erroz Lecumberri. “Ibas a Córdoba y veías lo que había crecido esa ciudad con su tren de alta velocidad y nosotros queríamos lo mismo”.
La principal lucha fue conseguir los fondos europeos para sufragar un proyecto de tal envergadura. Y, aunque hubo tensión política, al final se logró. “Todo se hizo en el momento ideal. Había bonanza económica y la caja del Gobierno permitía hacer inversiones y la negociación con la UE se hizo muy bien. Además, Málaga empezó a florecer”, asegura Damián Caneda, entonces diputado por el Partido Popular.