economía

autor
Francisco J. Ferraro
Director del Anuario Joly Andalucía
365 días que no cambiaron el mundo
e
n 2007 no se produjo ningún acontecimiento con la suficiente trascendencia para que cambiase el rumbo de la humanidad, pero si se han producido hechos significativos que condicionarán los próximos años.

En el ámbito internacional podemos destacar la crisis de las hipotecas subprime y el acuerdo de Bali sobre el cambio climático. En relación con este último, el Panel de Expertos de la ONU, que estableció que el cambio climático no puede entenderse sin la contribución de los gases de efecto invernadero, y la exitosa película y campaña de Al Gore han aumentado notablemente la conciencia ambiental, lo que sin duda favoreció que la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático celebrada en Bali alcanzase un acuerdo final después de que Estados Unidos cediera en el último instante, lo que permite empezar a negociar un pacto más ambicioso que el Protocolo de Kioto, que incluiría, además de a los Estados Unidos, a países como China y la India que hasta el presente no habían aceptado controlar sus emisiones.

La crisis de las hipotecas subprime estalló en agosto al conocerse pérdidas significativas en carteras crediticias y en fondos que tenían entre sus activos este tipo de hipotecas. La escasa transparencia de estos activos y su propagación como un virus por el sistema financiero internacional propició una crisis de confianza que no se resolvió ni con las masivas inyecciones de liquidez de los bancos centrales. El debate en los últimos meses se ha centrado en ponderar en qué medida la crisis financiera se trasladaría a la “economía real” y, en última instancia, si después de una larga etapa de expansión la fortaleza de la economía mundial y la coordinación de las instituciones económicas internacionales podrán evitar una recesión generalizada.

Anuario 2008

Las instituciones económicas han ido reduciendo las previsiones de crecimiento para los países más desarrollados, pero el Fondo Monetario Internacional prevé un crecimiento robusto de la economía mundial para 2008, gracias a que países emergentes (como China, India, Rusia o Turquía) seguirán manteniendo elevadas tasas de crecimiento. La aportación creciente de estos países a la economía global es un hecho de trascendencia histórica e implica consecuencias de diversa naturaleza, como la creciente competencia internacional o la multipolaridad económica, pero también la emergencia de una numerosa clase media que debe propiciar la estabilidad social en estos países y un notable aumento de la demanda que repercute en los precios internacionales de la energía, de los alimentos y de otras materias primas y, más a largo plazo, la influencia de algunos de estos países en el escenario internacional, como empieza a ejercer China en África.

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En España, a pesar de las reiteraciones públicas del bajo impacto de la crisis de las hipotecas basura y la solidez de nuestro sistema financiero, la economía ha venido mostrando signos de desaceleración a lo largo de 2007 como consecuencia del agotamiento del ciclo inmobiliario y el menor crecimiento del consumo. No obstante, todas las previsiones apuntan a un crecimiento del PIB en 2008 que, aunque menor que en los años precedentes, superará a la media europea. De confirmarse estas previsiones se intensificará la dinámica diferencial de la economía española, que ya ha superado la media europea en términos de PIB per cápita, en parte explicable por la incorporación de economías menos desarrolladas, pero también a un crecimiento diferencial que ha permitido superar a Italia en paridad de poder de compra.

En el ámbito político el último año de la legislatura ha estado marcado, como los años anteriores, pero incluso con mayor intensidad, por la crispación política, hasta el punto de que el presidente del Congreso, Manuel Marín, afirmó en su despedida que ésta ha sido la legislatura más dura de la democracia. Los partidos políticos mayoritarios no han tenido reparo en poner en riesgo los consensos fundamentales desde la transición democrática para obtener rentabilidades electorales, a veces efímeras. Los principales motivos de enfrentamiento han sido un año más la política antiterrorista y el modelo territorial, pero tampoco la educación, la política exterior o la de inmigración se han librado de los agrios enfrentamientos.

En Andalucía el hecho teóricamente más trascendente de 2007 fue la aprobación del nuevo estatuto de Autonomía, aunque, a juzgar por el elevado nivel de abstención y la escasa trascendencia de su desarrollo normativo posterior, no parece que haya sido tan importante para la vida de los andaluces. Más interés han mostrado los ciudadanos en otros asuntos colectivos, como el desarrollo inmobiliario, la educación o la desaceleración económica.

El desarrollo inmobiliario sigue siendo un tema candente en el que se superponen planteamientos razonables con diversas falacias. Preocupan el encarecimiento de la vivienda y la difícil accesibilidad de los jóvenes, ciertos desarrollos urbanísticos con grave impacto ambiental o con inadecuados soportes de equipamientos e infraestructuras, que la crisis inmobiliaria provoque una caída de la actividad constructora y con ella del empleo y de otras actividades vinculadas, la escasez y carestía de viviendas de alquiler y la insuficiente seguridad jurídica de los propietarios. Y lo paradójico es que esto ocurre en una región en la que existe una hiperregulación de la actividad inmobiliaria, en la que se han construido más viviendas en los últimos años que en la mayoría de los países europeos, en la que existen muchas viviendas desocupadas y en la que el número de viviendas por familia es de los más elevados del mundo.

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Para poner orden en el desarrollo urbanístico en 2006 se aprobó el POTA, pero las restricciones a la construcción en él contenidas no han satisfecho a casi nadie, por lo que la Junta de Andalucía ha querido integrar los distintos anhelos en un Pacto por la Vivienda con el que se trata de favorecer la continuidad del proceso constructor y convertir el derecho constitucional a la vivienda en un derecho exigible ante los tribunales. Habrá que ver como se logra, cómo se paga y qué consecuencias genera.
Educación, cambio climático, crisis financiera e inmobiliaria son algunas de las preocupaciones de los andaluces

Otro asunto que ha concitado el debate público ha sido la educación, después de las informaciones sobre el fracaso escolar y de que el Informe PISA situase a Andalucía como la última comunidad en nivel formativo de los alumnos de 15 años. Estas informaciones han trocado el encantamiento de los andaluces, que creían tener “la juventud mejor formada de la historia”, con una seria preocupación por la educación de nuestros jóvenes y por las restricciones del capital humano como factor de desarrollo. Y es que la extensión de la escolarización a todos los niveles de las últimas décadas no ha estado siempre acompañada de exigencias de calidad. El debate y la preocupación pública lo han atizado los responsables de la Junta de Andalucía al eximirse de responsabilidades alegando razones diversas (sólo diez CC AA se encuentran en el informe PISA, estamos en el noventa por ciento de la media de la OCDE o que los padres de los niños evaluados tenían un bajo nivel educativo) que, aunque puedan ser parcialmente ciertas, no dejan de exigir respuestas más reflexivas y de proyección de futuro. El limitado gasto en educación (tanto público como privado) explica parcialmente los deficientes resultados, pero de la comparación internacional también se deduce que la calidad del sistema educativo y sus protagonistas es tanto o más importante que la intensidad del gasto.

A pesar de las limitaciones de la enseñanza media, que también son extensibles a las universidades andaluzas, muchos universitarios andaluces realizan investigaciones de mérito, como lo pone de manifiesto el reconocimiento internacional de sus trabajos. El Anuario se hace eco de dos investigaciones científicas de las que nos podemos sentir orgullosos: la dirigida por el profesor José María Delgado sobre fisiología del hipocampo, que mereció su inclusión entre los diez descubrimientos más relevantes del año para la prestigiosa revista Science, y la del profesor López Barneo, publicada en la revista Cell, sobre la primera identificación mundial de células madre adultas diferenciables en neuronas fuera del sistema nervioso central.

El tercer asunto que concita la preocupación de los andaluces desde los últimos meses del año son los efectos de la desaceleración económica, máxime en una región en la que el sector de la construcción (soporte fundamental de la expansión de los últimos años) tiene oscuras perspectivas y que el consumo no podrá crecer como los últimos años por las restricciones crediticias y el elevado endeudamiento. Por ello, se tiene el temor de que el diferencial cíclico de crecimiento de la economía andaluza (positivo en las épocas de expansión, pero negativo en la desaceleración y recesiones) pueda volver a repetirse haciendo desaparecer la costosa y leve convergencia con la economía española alcanzada en la última década.

Además de los tradicionales indicadores de desarrollo (PIB, renta, empleo…), otros indicadores sociales (camas hospitalarias, población con estudios superiores, esperanza de vida, gastos en I+D, patentes…) y culturales (índices de lectura, empresas culturales, visitas a museos, gasto público y privado en cultura,…) ponen de manifiesto que Andalucía se sitúa entre las últimas comunidades españolas y, con ello, que el desarrollo es un fenómeno complejo que no tiene sólo expresión económica.

Pero también es cierto que la economía andaluza se ha fortalecido en los últimos años y que sus factores de producción han mejorado. Expresión particular de ello es la aparición de una nueva generación de empresarios como nunca había existido en la historia de Andalucía. De su extensión y capacidad innovadora dependerá en gran medida que la región alcance las cotas de progreso económico y social a la que aspiran los andaluces.

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Todos estos asuntos y muchos más se documentan y analizan en este Anuario, que se completa con las secciones habituales de Sociedad, Cultura, Deportes y Provincias, en las que los lectores podrán encontrar las noticias más relevantes del año, artículos de reflexión, documentación gráfica y numerosos gráficos y cuadros estadísticos.

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ANUARIO ANDALUCIA 2008